Macri necesita recuperar los 30 mil votos que perdió en el camino entre 2015 y 2019. Sin embargo, sabe que su imagen está por el suelo. Por eso la dejaron para el final en esta campaña. Temían que eso les pinchara toda la construcción simbólica que estaban haciendo en torno a las 30 ciudades en 30 días: Mar del Plata es el acto 31.
Este miércoles, a las 18.30, Macri organiza su #SíSePuede en Mar del Plata: aunque no lo reconocen en voz alta, no esperan una gran convocatoria. Va a ser el último gran evento con Vidal en el escenario. También van a estar los candidatos a vice, Miguel Pichetto y Daniel Salvador. Para el cierre verdadero van a estar cada uno por su lado: Macri en Córdoba y Vidal en Vicente López.
El acto de Mar del Plata va a seguir la tónica de los actos del #SíSePuede: todo abierto y el escenario ubicado en la tradicional Av. Luro y Costanera.
Qué va a hacer Alberto.
Menos de 24 horas después, a 500 metros de aquel lugar, cerrará el Frente de Todos su campaña. También ahí se encontrarán por última vez antes de las elecciones las dos principales figuras de ese espacio: Alberto y Cristina; Cristina y Alberto (el lector puede leerlo en el orden que quiera).
Estarán también Axel Kicillof y Verónica Magario; la candidata a intendenta Fernanda Raverta; diputados, senadores y “candidatos de todas las categorías electorales nacionales”, según anuncian en el Frente de Todos.
¿Por qué eligen Mar del Plata? Por lo simbólico de esa ciudad, porque se puede ganar, porque la gestión de Cambiemos fue un desastre (el actual intendente Arroyo abandonó el espacio en 2017, pero nunca pudo desmarcarse del todo) y para darle un perfil bonerense popular, explican en el Frente de Todos.
“Es una ciudad que sintetiza la diversidad de los problemas del país, y que tiene los más altos índices de desocupación de la Argentina”, dijo Daniel Scioli al elogiar esa elección.
Lejos del glamour que supo tener en otras épocas en que las clases medias altas vacacionaban durante tres meses en aquella “Ciudad Feliz”, hoy Mar del Plata se convirtió en un paraje triste, sumido en la pobreza y con su casco histórico completamente deteriorado. La política va ahí a buscar los últimos votos para intentar ratificar o revertir (según el caso) el resultado de las PASO.