En el barro

Juntos por el Cambio: Elisa Carrió "volcó el pochoclo" y hasta se habla de "barajar y dar de nuevo"

Fiel a su estilo, la chaqueña desparramó sospechas entre propios y extraños. El Factor Massa como divisor de aguas. ¿Macri la empujó?
Edi Zunino
por Edi Zunino |
Se viene el estallido en Juntos por el Cambio (Foto: archivo)

Se viene el estallido en Juntos por el Cambio (Foto: archivo)

Todos los sectores de la oposición -incluidas sus extensiones en los medios de comunicación- venían asistiendo muy cómodos al espectáculo de la interna sin fin en el Frente de Todos. Estuvieron, fácil, todo el último trimestre medio, como que mirando la peli con el pochoclo calentito a mano y la otra mitad, haciendo de críticos de cine para los programas de los periodistas amigos. Pero hubo un cortocircuito y estalló la pochoclera de Juntos por el Cambio.

Tenía que ser Elisa Carrió, claro, la que metiera el tenedor en el enchufe. Fiel a su estilo “revelador”, salió a pegarle sin filtro a todo el arco más bien “colombófilo” del PRO y la UCR, donde tampoco se quedaron calladitos ante las acusaciones de la chaqueña, que los trató, en síntesis, de ser “socios de Massa”.

La primera en criticarla fue, curiosamente, Patricia Bullrich, quien no oculta que -contrariamente a lo resuelto en la última cumbre opositora- anda tejiendo alianzas en las marginalidades libertarias que comanda Javier Milei. De hecho, Lilita, por un rato, se pareció a la hermana de Milei pegándole a “la casta”, cuando encolumnó en una especie de panmassismo transversal a prácticamente todos sus co-líderes cambiemitas, menos a Mauricio Macri.

Desde la UCR, luego de sacar un comunicado del Comité Nacional en repudio a la jefa de la Coalición Cívica, no ocultaron la sospecha de que Carrió salió al ataque luego de acordarlo con el mismo Macri, “alterados ambos por el crecimiento exponencial de Gerardo Morales y Facundo Manes en todas las encuestas del país”.

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Elisa Carrio, preocupada por la figura Javier Milei: "Puede llegar a ser presidente" (Foto: NA).

Elisa Carrio, preocupada por la figura Javier Milei: "Puede llegar a ser presidente" (Foto: NA).

Las razones de Elisa Carrió

Sea como sea, Carrió volvió a ponerlos en un brete. Morales es gobernador de Jujuy gracias a la alianza que tejió con el Frente Renovador del actual súperministro de Economía, que sigue intacta manejando los destinos provinciales. El peronista Carlos Haquim mantiene su cargo de vice sin ninguna clase de crisis a la vista. Es más: de algún modo, Massa colocó a Jujuy a la vanguardia del modelo económico que empezó a delinear, dado que la extracción de litio -según expresó- debería encabezar el despegue minero y estratégico del país.

En la misma línea se había ubicado hace poco el porteño Horacio Rodríguez Larreta, quien a veces parece competir más con Morales que con Massa: los dos se consideran presidenciables desde distintas patas de JxC; los dos son grandes amigos del trigrense.

Desde esos tres espacios políticos, coinciden en señalar que el nuevo brote carriotista depende más de una lectura política que de una amenaza judicializable. “Les pega a todos los dialoguistas porque ninguno la tiene en cuenta para ningún diálogo a futuro. Ella siempre se diferencia de Macri, pero él es el único aliado en serio que tiene”, la desprecian en virtual coro.

El mar de fondo en la oposición no tiene raíces muy distintas a las del oficialismo. Hay tendencias mayoritarias dentro de ambos bandos a correrse hacia el centro político, tras la conclusión de que la crisis llegó demasiado lejos y a nadie le convendría llegar a las elecciones presidenciales en un clima de ingobernabilidad que condicione a quien asuma el mando en 2023.

El futuro de Juntos por el Cambio

Sostienen que, a diferencia de 2001, hay que hacer valer que el sistema de representatividad, golpeado como está, todavía tiene margen de maniobra. Más que un plan económico hecho y derecho buscan una especie de “pacto de pacificación” donde no importe tanto quién va a ser el próximo Presidente de la Nación, sino cómo va a estar distribuido el poder en el Congreso y las provincias. “La racionalidad debe concentrar el 70% de los votos o vamos a un desastre total”, me dice un opositor que le deseó lo mejor a Massa con un abrazo. Ahí vendría el momento de un plan consensuado.

Los más entusiastas, incluso, piensan que estamos cerca de una reformulación del esquema de coaliciones a que nos acostumbraron el kirchnerismo y el macrismo. Que se viene un “barajar y dar de nuevo”. Y aseguran que el puntinazo de Carrió surge de la misma lectura, pero con la decisión de “evitar que se arme cualquier cosa donde ella tenga que mirar de afuera”.

Lo concreto es que la paz reinante en la oposición era, hasta hoy, una ilusión óptica favorecida por el tole tole permanente del oficialismo. Apenas un hit pochoclero, digamos.

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