Emocionante

Kirchnerismo + gobernadores: la fórmula "plástica" de Alberto para pensar el poder

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Kirchnerismo + gobernadores: la fórmula plástica de Alberto para pensar el poder

Macri tuvo su mini 17 de octubre. Fue con su gente, con sus fans. Probablemente no cambie mucho el resultado de la elección pero ayude a levantar su propia autoestima, a consolidar el voto propio y a empezar a construir el relato con el que dejará el poder... necesita encontrar su lugar en los libros de historia como un hombre que murió (metafóricamente) con las botas puestas y con los ideales intactos. La culpa de los males posteriores, dirá el relato, es que no se siguió con el plan que él había propuesto.

Mientras el PRO y aliados se cierran sobre un debate teórico-académico, adentro del peronismo el interrogante es sobre cuán "plástico" tendrá que ser Alberto Fernández en la administración del poder para encarar las reformas económicas que necesita la Argentina, cuidar el frente social y hacer los equilibrios políticos necesarios en medio de una coalición muy diversa.

Por estas horas, el peronismo está mostrando su capacidad de transformación y adaptándose a los nuevos tiempos. El "peronismo es un movimiento muy plástico", había definido el politólogo y militante Pablo Salinas en el Podcast de A24.com. Aunque habrá que ver los límites de esa plasticidad, porque por primera vez en la historia se dará el caso de un presidente que es un delfín político de un líder (Cristina) que tiene los votos y que se los presta.

Antes había pasado con Cámpora, aunque la situación era totalmente distinta. Se venía de muchos años de proscripción y Perón estaba en el exilio. Cuando asumió Néstor también se decía que iba a ser el "Chirolita" de Duhalde. Pero Kirchner tenía perfil propio. Alberto, en cambio, siempre fue un gerente de ambiciones ajenas.

Solo una vez en su larga carrera política había sido candidato: ocupó el 11° lugar en una lista de legislador porteño pegado a la boleta de Cavallo-Béliz. A pesar de eso, puede ser el primer presidente de la historia en haber habitado antes La Casa Rosada en el rol de Jefe de Gabinete, tiene esa experiencia: “Pero una cosa es hablar al oído y otra es apretar los botones”, advierte gente mala.

Antecedentes similares se pueden encontrar en Santa Fe y en la ciudad de Buenos Aires. Antonio Bonfatti fue ministro de Gobierno de Hermes Binner y aunque tenía perfil muy bajo terminó ganando la gobernación. Horacio Rodríguez Larreta fue jefe de gabinete de Mauricio Macri, empezó la carrera por la jefatura de gobierno con muy baja intención de voto y terminó ganando gracias al apoyo de “Mauricio”. Los dos tuvieron autonomía para ejercer el poder. La gran diferencia: sus jefes políticos corrían para buscar un premio mayor y no tenían cargos institucionales.

¿Cuál va a ser la jefatura que va a reconocer el peronismo en su plasticidad? ¿La de Alberto o la de Cristina? Desde el 47% (que en realidad es casi 49 descontando los blancos) Alberto intenta demostrar que él manda. Cristina se corrió de escena, aunque hablan permanentemente e interconsultan todo, según cuentan en el Patria. En la calle México dicen otra cosa. Relatos.

A partir de diciembre va a haber en la práctica de una coalición electoral formada por dos polos del peronismo. El kirchnerismo por un lado con todo el andamiaje de La Cámpora; y el peronismo de los gobernadores en los que Alberto se va a apalancar para hacer contrapeso. En el medio también aparece la figura de Massa que siempre es una incógnita.

Alberto ya tiene el apoyo de 17 de 24 gobernadores o candidatos con chances. Después de octubre, probablemente se sume de alguna manera el cordobés Juan Schiaretti, que ya hizo saber de la “muy buena charla” que tuvo con  el candidato. Al día siguiente Alberto mandó una foto con el único senador de Schiaretti.

Los partidos provinciales no alineados al PJ orgánico son otra muestra de plasticidad. El Movimiento Popular Neuquino, por ejemplo –fundado por dirigentes peronistas en tiempos de proscripción a Perón- fue desde 1984 para acá oficialista de todos los gobiernos. Ahora pega una pirueta. Weretilneck, de Río Negro, fue virtual candidato de Juntos por el Cambio y ya está listo para pegar el salto. Más sutil es lo de Misiones; el pase se concretará cuando asuma el nuevo gobernador, Nestor Herrera Ahuad, que ya se reunió con Alberto.

Y en Salta el reemplazo de Urtubey sale de una coalición entre el urtubeyismo (?) y el kirchnerismo. Con lo cual Alberto va a poder sumar al nuevo gobernador fácilmente.

Esta tediosa descripción es importante para entender la política que se viene. Alberto necesita replegarse en los gobernadores. No es un gesto de magnanimidad sino de supervivencia política. Por eso esta semana se fotografió con varios.

Los gobernadores fueron los máximos beneficiarios de las políticas (y la debilidad) de Macri. Fueron los únicos actores de poder que salen con números positivos de la gestión de Cambiemos. El último miércoles hicieron su demostración de plasticidad: se juntaron en el CFI para reclamar contra las últimas medidas que tomó Macri de rebaja del IVA, de Ganancias y el Monotributo. Los cambios los afectan directamente, pero el Gobierno ya no va a hacer más nada por aliviarlos. Después de todo, la cuenta de las medidas las va a pagar Alberto.

Después de esa reunión, algunos gobernadores peregrinaron al bunker de Alberto en la calle México. De algunos de esos encuentros hubo fotos. En cambio, no hubo imagen pública de la charla con Domingo Peppo, gobernador de Chaco. Le pidió que diera un paso al costado y que no se presentara a las reelección. No puede darse el lujo de tener una interna peronista dos semanas antes de las elecciones nacionales, con el posible riesgo de que sea leído como un anticipo de la interna entre él y Cristina. Se sabe que Capitanich es del paladar de la expresidenta. Le ofreció a Peppo la embajada de Chile o Paraguay, que le queda a media hora de avión de su casa.

La gran pregunta es si el peronismo estará frente a su cuarto ciclo histórico (Perón-Menem-Kirchner) o si, por el contrario, se verá una continuidad del kirchnerismo. Alberto es en sus modos, un renovador, como lo fue Cafiero, cuyos nietos integran el espacio. Pero cada vez que el peronismo intentó presentar una cara más amable (o al menos de colaboración con el sistema) le fue mal en las urnas: Cafiero, Bordón, Duhalde y el reciente fracaso de Alternativa Federal.

Todos ellos fueron representación de un supuesto peronismo más institucionalista y abierto al diálogo. La futura oposición es otra incógnita. Dificilmente Cambiemos/Juntos por el Cambio pueda seguir unido después del 10 de diciembre. Si Alberto Fernández cumple con un 20% de lo que promete en esta etapa, el radicalismo va a tener un dilema importante: ideológicamente están más cómodos con Alberto que con Macri. ¿Podrá contar con ellos Alberto en una eventual ruptura con Cristina?

Dirigentes de Cambiemos de la provincia de Buenos Aires empiezan a buscar lugares. Líneas medias que trabajaron con Vidal estos 4 años hicieron contactos con importantes dirigentes del Frente de Todos para intentar un acercamiento: “Mirá que yo soy peronista, vine acá por necesidad”, avisan.

Y por último. ¿Qué va a pasar con Miguel Pichetto? El más plástico de los peronistas que en los últimos días viene perdiendo dirigentes. Quién sabe, quizás con Alberto pueda conseguir hacer realidad su viejo sueño de ir a la Corte Suprema. ¡Qué mejor gesto para el nuevo presidente que poner en la Corte a su viejo rival en la elección que lo llevó a la presidencia!