Entrevistas en el Barro

La "Milei" de la Provincia advierte: "El poder que tiene Javier sobre Juntos por el Cambio es absoluto"

Juliana Santillán es amiga y brazo bonaerense del diputado "libertario". Charlas con la madre y con la hermana. Sarlo, "zurdaje" y violencia familiar. Palos para Tetaz y Espert.
Edi Zunino
por Edi Zunino |
Juliana Santillan

Juliana Santillan, junto a Javier Milei

Juliana Santillán es el brazo bonaerense de Javier Milei. Fue quien organizó el acto de enero, en Mar del Plata, donde el “libertario” estrenó la rifa mensual de su dieta como diputado nacional. Ella tiene una misión: “No se puede ganar una elección presidencial y ni siquiera se puede competir, sin la provincia de Buenos Aires. Y es lo que, a partir de las elecciones pasadas, Javier Milei instruyó que se comience a armar”, cuenta Juliana.

Para empezar, por supuesto, hablamos del portazo que le pegaron a Milei la semana pasada desde la conducción nacional de Juntos por el Cambio. Santillán da por hecho que le hicieron un enorme favor, pero le añade una explicación psicológica al episodio. “El poder que tiene Javier MIlei sobre Juntos por el Cambio es absoluto. La desesperación que tienen es muy grande. Es un miedo casi reverencial, te diría, como el temor que sienten los hijos hacia los padres. Ese tipo de temor psicológico es el que tiene Juntos por el Cambio hacia la figura de Javier”.

Ya vamos a volver a tocar la relación padres-hijos. Antes le pregunto si se hicieron amigos, aparte de compartir la actividad política que los convoca. Se abre Juliana Santillán: “Nos hicimos amigos. Hablo con su mamá. Alicia es una persona maravillosa, extremadamente inteligente y también compenetrada con la política. A mí, en un principio, me preocupaban más los temas de imagen de él, porque siempre se lo persigue por los modos y no por el contenido. Esa discusión tonta que hay sobre las formas en la Argentina, ¿no? Claro que fuimos profundizando nuestra amistad a partir de las actividades y los actos tan multitudinarios”.

-Además de la madre, doy por hecho que también tendrás relación con la hermana, Karina Milei, que él dice que “es el jefe” –le consulto.

-Con Karina, la relación fue posterior. A mí me dieron la organización y la gestión del acto de Mar del Plata, que fue el acto bonaerense por excelencia. Ahí empezamos a tener más contacto con ella. Karina es una persona sumamente organizada, metódica y detallista sobre todas las necesidades de Javier. También maneja la línea política, más bien, pero a nosotras lo que más nos relaciona es la organización y la logística, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Cuando él dice que “es la jefa”, va más a una cuestión de respeto de lo que es la compañera, la que lo puede contener incluso desde lo emocional.

Cualquier persona que surge con tanta fuerza necesita contención y Karina cumple ese rol. Es la estrategia, la contención, es fría en cuanto a la toma de decisiones que compartimos todos, porque tiene un peso enorme a la hora de tomar caminos que, hasta ahora, fueron los correctos y han sido exitosos. El éxito de Javier Milei se debe a Karina y, en primer lugar, a cómo se están comunicando las ideas del liberalismo.

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-Hablás de la mamá y de la hermana, de la contención emocional… Beatriz Sarlo escribió hace unos días un ensayo donde reprodujo relatos de Milei sobre cómo lo golpeaba su papá de chico y, después, como lo agredía psicológicamente de más grande. ¿Percibís que en él haya quedado algún daño generado por aquello?

-No voy a opinar de cuestiones familiares. También tengo una familia. Javier Milei es una persona absolutamente operada y perseguida, y hay que ver qué dijo y qué no dijo y cuánto de eso es cierto y cuánto no. Las fakenews tienen una cola de verdad y un cuerpo de mentira. Sabemos que Sarlo viene de ideas de la izquierda y tiene una visión más del zurdaje de la Argentina, no creo que quiera decir nada en favor de Javier MIlei. Él es una persona absolutamente transparente. Lo que se ve es lo que es.

-Lo que te quiero preguntar, sin ningún ánimo persecutorio, es si detrás de lo que se ve hay un personaje sufrido por aquellas circunstancias infantiles y de la juventud. Vos misma señalabas que se lo cuestiona por ciertas formas y, entre ellas, a veces aparece alguna carga de violencia…

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-Yo en él veo a una persona que sufre la realidad del país y asumió el compromiso de cambiarla. La Argentina está en un loop interminable, de decadencia… El sufrimiento que a mí me interesa comentar públicamente es el que tiene por la Argentina, que no va a salir de esto con las mismas recetas, los mismos nombres y las mismas estructuras políticas que la metieron en este lugar y fueron responsables de que nos vuelva a gobernar el pasado. Ese es el sufrimiento de Javier que a mí me conmueve y me compromete en política. Cualquier cosa que tenga que ver con su fuero personal, queda en el respeto a la vida y el proyecto personal del prójimo. Nadie se tiene que meter con la vida de los demás. Lo he visto llorar a Javier hablando de cuestiones a las cuales no se explica cómo se pudo llegar… Me dice: “Ju, esto va a reventar en cualquier momento…”. Y me lo dice porque realmente lo ve así. Después, ¿quién no tiene algún tema o alguna situación personal? Estamos hablando de una persona que tiene 20 puntos a nivel nacional. Mucho de lo que se cuenta está lleno de fantasías. Javier es la persona de ojos transparentes que todos pueden ver.

Hace unos días, el también economista y diputado Martín Tetaz retó a Milei a un debate público, con el ánimo de demostrar que “sus argumentos carecen de sustancia”. El “libertario” rechazó la oferta. Le pregunto a Juliana Santillán si el público no merecería la posibilidad de acceder a confrontaciones de ideas como esa. “La posición de Martín, que es mi amigo, es la de ningunear a Javier Milei. Y uno no puede subir al ring a discutir con alguien que no quiere entablar ningún tipo de diálogo”, dice.

Remata, después: “Las ideas de la libertad son disruptivas y si no se instalan en el 2023, muy difícilmente se van a instalar después. Por eso, queremos instalarlas de la forma correcta, que no fueron las formas de José Luis Espert, que terminó siendo funcional al larretismo y respondiendo a las luminarias y las cajas de la política”.

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