En la última charla que mantuvieron Fernández y Larreta además de esta cuestión se abordó la intención del alcalde porteño de que regresen a clases los chicos que están en una situación de riesgo de abandono de escolaridad ya sea por la falta de conectividad o la falta de apoyo de sus padres en el estudio. “Dale para adelante con el proyecto y avísale a Nicolás (en relación al ministro de Educación, Trotta)”, le respondió Fernández. De ahí que el 7 de septiembre cerca de 5.000 chicos puedan volver a las aulas.
¿Por qué entonces en la Ciudad sostienen que pueden avanzar con un aceleramiento de la flexibilización de la cuarentena? Simple, porque consideran que, de no mediar cambios, para esa fecha se daría la inmunización de la mayoría de las personas que viven en la Ciudad lo que evitaría que se produzca un brote por habilitar el traslado de personas desde la provincia de Buenos Aires para diferentes actividades comerciales, industriales y de servicios.
Las actividades que todavía no se habilitaron en la Ciudad justamente son las que mayor tráfico entre jurisdicciones generan. Una vez que se logre llegar a ese punto en el que la curva de casos empieza a descender, y que se calcula para el 22 de agosto, por más que la cantidad de personas que se movilizan aumente las chances de un foco son menores.
En el ministerio de Salud, que comanda Fernán Quirós, evitaron hacer declaraciones al respecto pero sostuvieron que la curva de contagios de coronavirus “está madura”. Quirós, que según público el diario Perfil, es uno de los dirigentes de mejor intención de votos hoy en día considera que todavía faltan dos semanas más para tener un panorama más claro.
Cerca del Rodríguez Larreta buscan tener la mayor cautela posible por diferentes motivos. El primero es que el manejo de la pandemia lo terminó de instalar nacionalmente al punto tal de que consideran que uno de los activos que serán el disparador de su campaña proselitista de cara a las presidenciales del 2023.
Como consecuencia de ello la precaución no sólo en términos sanitarios pero sino también electorales es un arma de doble filo. “Si se colapsa el sistema se termina todo”, agregan cerca del alcalde.