Sin embargo el detonante para Fernández llegó ayer cuando el propio Berni fue una de las pocas voces oficiales que hizo referencia a la situación de crisis que se vive en la Casa Rosada como consecuencia de los cruces entre el Presidente y la vice. “Lo que ocurre es lo habitual después de una derrota electoral en un frente integrado por distintas fuerzas. Se discute y a veces se discute fuerte, pero la gente está en otra sintonía: le importa salir a trabajar y que no le roben, tener un plato de comida, poder producir y exportar, y que no les bloqueen la puerta de la fábrica ante un reclamo”, dijo.
“Buscar responsables es de cara hacia adentro. De cara hacia afuera, lo que tenemos que hacer es escuchar permanentemente a la gente. Eso es lo que uno reclama a veces, que los funcionarios estén en la calle. No se puede estar permanentemente analizando dibujos”, agregó.
La designación de Aníbal Fernández en el cargo también tiene una jugada un poco más ambiciosa en el mediano plazo. En la Casa Rosada tienen decidido de que si no pueden bajar el tono de los cruces con Berni tendrá que ser el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien tome cartas en el asunto.
Con un histórico del kirchnerismo como es Fernández en la cartera de Seguridad, en Balcarce 50 creen que el mandatario provincial no tendrá mucho más margen. “No descarten que todo termine con que a Berni se lo lleven de su cargo actual”, remarcó una fuente al tanto de las negociaciones.
El ministro de Seguridad bonaerense, mientras tanto, se recuesta en la popularidad que tiene su imagen no sólo en los sectores afines al kirchnerismo sino sobre todo en los críticos que ven en su figura una garantía de respuestas a la inseguridad. Hay que ver cómo sigue esta novela con el nuevo actor principal que se incorpora.