El último intento por salvar la unidad se dio en la mañana del martes en la casa de Santa Fe. Del encuentro participaron, el gobernador de esa provincia, Miguel Lifschitz; Margarita Stolbizer; Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto. Esperaban a Lavagna, que apenas mandó a su hijo Marco a plantear lo mismo que dice públicamente Roberto: que es el candidato de la unidad nacional y que no va a ir a internas.
Fuentes de Alternativa Federal aseguraron a A24.com que Stolbizer ya está a un paso de abandonarlo. El miércoles por la noche dio una pista de eso en una entrevista en “A Dos Voces”. “No creo en un Lavagna como salvador de la Argentina”, dijo. No estaría de acuerdo con la división del “centro”.
El único anclaje que le quedaría a Lavagna sería el socialismo que todavía tiene una parada difícil para retener el poder en su provincia. El 16 de junio son las elecciones y el candidato Bonfatti la tiene complicada: en las PASO había salido primero pero por debajo de la sumatoria de los dos precandidatos peronistas. No queda claro si todos los votos de María Eugenia Bielsa irán a parar a Omar Perotti, el candidato del PJ que se consagró en las PASO.
Si el socialismo pierde la elección, Lavagna se habrá quedado sin su (único) sustento político real. En ese caso, no tendría otra que bajarse… Aunque hay quienes dentro de Alternativa Federal ven una mano negra del Gobierno en esta tozudez de Lavagna: la construcción de un candidato espejo a Alternativa Federal, que canalice el descontento de los antiK para evitar que esa expresión se unifique en un camino del medio competitivo. Por supuesto, cada uno hace teorías para explicar su fracaso. Pero al menos es verosímil: la irrupción de Lavagna en el escenario mató la tercera vía, al menos por ahora.
Un consultor que trabaja de costado para el espacio asegura que sus dirigentes padecen de “Hiposmia”, es decir problemas de olfato. “Están como los sindicalistas, peléandose entre ellos por retener el poder y que nadie entre en su quintita”, describe.
Justamente estas actitudes –en las que incluye a Sergio Massa y sus oscilaciones permanentes- terminaron de alejar a algunos independientes que se querían meter y estaban dispuestos a ser candidatos si encontraban un espacio con suficiente volumen político, como Marcelo Tinelli, Facundo Manes o el presidente de River, Rodolfo D’Onofrio. En este contexto, difícil que se involucren.