Lo cierto es que Lázaro dice todo esto ahora. Cuando sabe que el macrismo se va de la gestión y que cambiaron los vientos del poder.
Lázaro cree, y por eso dice lo que dice, que llega el tiempo en que las investigaciones se van a frenar. Y quiere montarse sobre eso.
Sabe que la Justicia acelera o frena en función de quién mande en el Poder Ejecutivo. Que ahora que cambiaron los vientos sus palabras no serán desmentidas.
Lázaro vuelve además con el discurso del último kirchnerismo y dice lo que los nuevos poderosos quieren escuchar: que él fue “una víctima de la campaña atroz por parte de los poderes reales”.
Un capítulo aparte son los manejos que el macrismo hizo de la Justicia. El Gobierno esperaba otro escenario cuando se iban a concretar los juicios orales que involucraban a personajes cercanos a los Kirchner o a la mismísima vicepresidenta electa. ¿Eso lo exime a Báez de culpa y cargo?
Lo que queda claro es que cambió la política y volvió a cambiar la Justicia, que probablemente ya se esté preparando para sentar en el banquillo de los acusados a los actores protagonistas del poder político de los últimos 4 años.
Esta declaración funcionó como una antesala de eso.