Algunos intendentes poderosos resisten esa candidatura. "Es el último que queremos que sea. Y menos todavía que el eje de la campaña sea la situación judicial de Cristina", aclaran cerca de un barón del conurbano.
Sergio Massa no dice nada. Pero en su entorno también dicen que él no quiere ser. "Es el único candidato que podría sumarle 2 puntos al espacio pero no tiene nada para ganar: si le va bien, queda licuado en la Cámara de Diputados; si le va mal, es su culpa", dicen en su Frente Renovador.
Nadie se anima a descartar a ninguna de estas figuras principales. Pero en el peronismo ya se habla de otros nombres. El que pica en punta es Jorge Taiana, excanciller de Cristina Kirchner. "Tiene nivel, formación, contraste con Espert, kirchnerismo en sangre pero alineado con Kicillof. No molesta, sin proyección", plantea un dirigente de la mesa chica de negociaciones bonaerenses.
Cuarta alternativa, sería un intendente. No convence demasiado pero está la opción. Algunos mencionan a Federico Achaval, de Pilar que había estado anotado en el cierre de listas anterior, por la Provincia. En su entorno no dicen nada, aunque con los íntimos él aclaró que está a disposición para apoyar al candidato que sea... ¡incluyéndose!
La quinta, casi descartada, es un outsider que renueve la política. Se habló por ejemplo del periodista Pedro Rosenblat. Pero hay dos impedimentos de real politik. Uno es que en el peronismo temen construir un personaje como Milei que luego se sienta el dueño de la victoria y crea que puede hacer cualquier cosa. La otra, no menor, la describió con crudeza un dirigente del interior: "La cantidad de lugares se achica, no hay plata para la campaña, somos cada vez menos. Las cabezas necesitan garantizar primero a su gente".
El rol de Kicillof
Hay dos palabras que serán determinantes: la de Cristina Kirchner y la de Axel Kicillof. "El está concentrado en ganar las provinciales del 7 de septiembre", dicen en el entorno del gobernador. Sin embargo, trascendió que habría una reunión en las próximas horas o días entre los dos. Alguna opinión va a tener Kicillof.
También necesita garantizar que el resto del peronismo (Cámpora incluida) jueguen "bien" en septiembre. En estos días estuvo recorriendo el conurbano con intendentes afines. Este martes por ejemplo, se mostró con Jorge Ferraresi (Avellaneda), Descalzo (Ituzaingó) y Lucas Ghi (Morón). Esta última fue clave, porque la Justicia recién oficializó a su lista de concejales en las últimas horas. "Hay 80 escuelas y 1000 obras sin terminar que Milei las paralizó", planteó en tono de campaña.
En el kirchnerismo se quejan de la falta de coordinación de la campaña e incluso de algunos conceptos de discurso. "Hay situaciones donde no hay una línea: están a 20 días de la elección sin resolver ninguna campaña ni estrategia", plantean desde La Cámpora.
"Hablar de que sos un escudo o una red contra el ajuste de Milei no tiene sentido. Tenés que decir la verdad: estamos haciendo lo que podemos en un contexto muy malo donde el Gobierno nacional dejó a los gobernadores a la deriva", agregan. En las últimas horas hubo una reunión del PJ nacional para hablar de ese y otros puntos.
Otro punto de conflicto tiene que ver con que todavía no se hizo ninguna campaña pidiendo a la gente que vaya a votar. La idea "hegemónica" en el peronismo es que cuanto más se movilice, más chances hay de ganar las dos elecciones. No todos están de acuerdo con esto. Algunos señalan el fenómeno Trump: los inmigrantes que supuestamente iban a ir a votarle en contra, terminaron votando a favor y fue clave en la elección.