Fue un primer indicio del pensamiento de la Casa Rosada, ya que López es dirigente del PRO y no de la UCR como Quiroga: “Se tiró arriba de la granada, recibió un tiro por el Presidente”, explica un hombre del MPN.
No eran los únicos preocupados. En el peronismo no kirchnerista también miraban atentos lo que pasaba en Neuquén. Alternativa Federal está haciendo un esfuerzo importante por traer a su espacio a los partidos provinciales: el MPN, el socialismo de Santa Fe, algo de Río Negro y Chubut…
No es casual que Urtubey haya sacado un tweet a poco de conocerse los resultados.
Los datos que llegaban a primera hora de la tarde tampoco eran alentadores.
Apareció una encuesta española de dudosa metodología que hasta daba 15 puntos arriba al kircherismo. Algunos decían que estaba financiada por petroleros. Otros atribuían su difusión al exitismo inocente de la Cámpora. Otros veían la mano negra del Gobierno nacional para incitar a que la gente fuera a votar.
Solo un dato llevó tranquilidad a los oficialismos: las denuncias de irregularidades en el voto electrónico eran un indicio favorable. Nadie denuncia nada cuando gana.
A las 18 aparecieron otros boca de urna. El kirchnerismo se reconocía entre 5 y 6 puntos abajo. El MPN y Cambiemos coincidían. Poco antes de las 8, con el 65% de las mesas escrutadas el gobernador Gutierrez aparecía con el 38% de los votos, seguido de Rioseco con el 24% y Quiroga con el 17%. La tendencia ya era irremontable.
Aunque el resultado es malo para el Gobierno nacional (Cambiemos había sacado 28% en la elección nacional de 2017) termina consiguiendo un empate: la provincia la manejará un aliado y evita que Cristina –que apoyó explícitamente a su candidato en un spot- se anote un porotito en este TEG que se jugará de acá a octubre. Y pese a la enorme crisis que vive el Gobierno podrán decir, sin mentir, que tanto Cambiemos como el kirchnerismo perdieron 5 puntos cada uno respecto de la elección 2015.