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La sombra de Macri y Cristina sobrevuela en la guerra fría entre Ciudad y Provincia

por Mariano Obarrio | 26 de mayo de 2020 - 06:25
La sombra de Macri y Cristina sobrevuela en la guerra fría entre Ciudad y Provincia

Los anuncios de las prórrogas de la cuarentena por la pandemia del COVID19 se convirtieron en acontecimientos políticos más que sanitarios. Larreta intentando mostrar que hay un "equipo" entre Ciudad, Nación y Provincia; Kicillof enviando dardos a la gestión anterior. Alberto mediando entre los dos. Por detrás, sin que se los vea ni se los nombre aparecen los dos últimos expresidentes democráticos: Mauricio Macri y Cristina Kirchner.

El presidente Alberto Fernández cumple con demandas de Cristina Kirchner cuando se enoja con periodistas y ordena que “dejen de sembrar angustia”; el gobernador bonaerense Axel Kicillof cumple con el pedido de la vicepresidenta de atacar repetitivamente la gestión de su antecesora María Eugenia Vidal delante del jefe político de ella, el Jefe del Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Axel le habla a Cristina en esas conferencias. Y el enojo de Alberto con los periodistas también es parte de las demandas de ella”, confió a A24.com un funcionario que conoce la relación de la vicepresidenta con ambos. Los tiempos que vienen serán difíciles y duros.

Según esas fuentes, se registrará una explosión de casos de coronavirus en el gran Buenos Aires y posiblemente en los barrios de emergencia. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, teme que el pico inesperado de contagios en la Villa Azul, que comparte con Avellaneda, se transforme en un caso similar a la Villa 31 en la Ciudad de Buenos Aires.

El tema ya le explotó y están analizando decir que todo esto es por culpa de la gente que no se cuida y no hace caso a las recomendaciones. Mayra fue la que dijo que era irresponsable la Ciudad por abrir tantas actividades la semana pasada”, dicen en el Frente de Todos. Posiblemente, insinuarán que el precursor de estos contagios es el gobierno de la Ciudad.

En el gobierno de Rodríguez Larreta existe un profundo malestar por más que el jefe de Gobierno no lo hará público. Con un discurso moderado, Larreta buscó comprometer a Alberto Fernández y a Kicillof en una coordinación política de las medidas y lo subrayó al principio y al final de su discurso. Era un mensaje a ambos, más que a la gente.

Dentro de Juntos por el Cambio, el ex presidente Mauricio Macri fogonea a Rodríguez Larreta para que sea más duro con el Gobierno y con el kirchnerismo. Eso explica que luego del anuncio tripartito en Olivos hayan salido tres dirigentes de peso del PRO en fila a exponer fuertes cuestionamientos a los anuncios y a las críticas del Presidente y de Kicillof a la gestión anterior de Macri y de Vidal.

Lo hicieron la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, el jefe del bloque de diputados del PRO, Cristian Ritondo, y el intendente de Vicente López, Jorge Macri. Bullrich cuestionó las criticas del Presidente; Ritondo, las de Kicillof a Vidal, y Jorge Macri también fustigó a Kicillof por el mismo motivo y por impedir la apertura de comercios barriales que venden los mismos rubros que los hipermercados que abren.

Kicillof protegería a los grupos concentrados y Macri a las Pymes: el mundo del revés. Pero en realidad, el blanco no solo eran los jefes del Frente de Todos: también había una crítica implícita a Rodríguez Larreta por no contestar las críticas en una conferencia en donde consideran que se lo humillaba.

Es por eso que Rodríguez Larreta, luego del izamiento de la Bandera en Plaza de Mayo por la Fecha Patria, atinó a defender a Vidal para reivindicarla luego de tantas críticas. “No es momento para discusiones políticas, no voy a entrar. Valoro mucho a María Eugenia. Ha hecho un gran esfuerzo en la Provincia de Buenos Aires", dijo el jefe de gobierno.

¿Por qué Cristina le pide a Kicillof tanta dureza con María Eugenia Vidal? “Cristina le tiene miedo a María Eugenia jugando en la provincia de Buenos Aires el año que viene”, explicó un hombre muy cercano a los dirigentes ya no tan jóvenes de La Cámpora. “Toda la culpa debe ser de ella”, sintetizó la lógica kirchnerista.

Mientras tanto, en el PRO sigue el malestar del ala dura de Macri con Horacio Rodríguez Larreta. Las organizaciones sociales y políticas porteñas vinculadas al kirchnerismo seguirán montando como el sábado último jornadas solidarias de 100 ollas populares en distintos puntos de la Ciudad para reclamar al gobierno porteño que "reconozca la emergencia sanitaria, alimentaria y habitacional" en los barrios populares del distrito.

Lo organizan la CTA Capital, la Federación de Trabajadores por la Economía Social, Kolina, Izquierda Latinoamericana, Unidos y Organizados, La Cámpora y el Partido Piquetero, entre otras agrupaciones distanciadas de Juan Grabois, que tiene buena línea con Larreta.

“Resulta que hacen ollas populares con los alimentos que les da la Ciudad y nosotros nos comemos el sapo”, dicen cerca de Macri. “Lo que molesta es la manera de publicitarlo porque tiene trasfondo político”, señalan. Al mismo tiempo culpan a Cristina, pero no a Alberto de ese juego.

En ese contexto, María Eugenia Vidal se distanció de Macri y cerró filas con Rodríguez Larreta. En el PRO aseguran que el Jefe del Gobierno porteño la quiere como su sucesora en 2023 en la Ciudad.

Ese acercamiento a Vidal le valió un tironeo a Larreta con el ex presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó y con el ex ministro del Interior Rogelio Frigerio. Pero estos siguen teniendo muchos dirigentes enrolados en el gobierno porteño y muchos mencionan a Monzó como el hombre al que bendeciría Larreta para la provincia.

Al mismo tiempo Cristian Ritondo se acercó a Larreta, pero mantiene una línea directa con Macri que fue quien lo convirtió en jefe de bloque de diputados del PRO. Eso explica que haya salido a diferenciarse de Larreta y le haya dedicado párrafos hostiles a Alberto y a Kicillof.

“Esa es la interna en Cambiemos, los duros comandados por Macri, y los dialoguistas encabezados por Larreta”, señaló alguien cercano a la conducción política del PRO, en manos de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich.

Bullrich es la más crítica de la cuarentena, junto con el jefe del radicalismo, Alfredo Cornejo. Eso la hizo publicar un flyer ayer por el 25 de Mayo que reza: “Hoy más que nunca defendemos los principios de la #RevolucióndeMayo: Libertad Independencia y Justicia. ¡Feliz Día de la Patria!”.

Ritondo también juega fuerte contra el Gobierno en sintonía con el jefe del bloque de la UCR, Mario Negri. Todos le piden a Rodríguez Larreta que “se plante políticamente frente al Gobierno”. Pero el Jefe del Gobierno porteño los despachó: “No hay posibilidad de que conteste políticamente cuando la gente está angustiada”.

Mientras tanto, la ex presidenta y presidenta del Senado, Cristina Kirchner, urde una agenda en el Senado que generará más incomodidad en Juntos por el Cambio.

Habrá una serie de movidas contra lo que fue la mesa judicial del PRO y se instalará a toda marcha la designación de Daniel Rafecas por el acuerdo de los dos tercios del Senado. En el PRO miran con recelo a algunos radicales que podrían aceptar el voto en favor de Rafecas, que es el candidato de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner.

Junto a eso se vendrá una iniciativa para revocar un DNU de 2015 por el cual se transfirió el Departamento de Interceptación y Captación de las Comunicaciones (DICOM) a la Corte Suprema. La idea es el regreso de la oficina de escuchas telefónicas con orden judicial a la órbita de la Procuración que dirigirá Rafecas.

En medio de ello, las decisiones del Gobierno para restringir la cuarentena tienen marchas y contramarchas. El intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, habilitó 53 industrias, mientras que el gobierno de Kicillof militarizó la Villa Azul de Quilmes y Avellaneda.

Al mismo tiempo, pese al discurso restrictivo de Kicillof, ayer se conoció un DNU en el que se autorizaron actividades en nueve municipios del Conurbano bonaerense. ¿No era que no había más reaperturas?

No parece ser así en Lanús, Tres de Febrero, Tigre, Malvinas Argentinas, San Miguel, Berazategui, Hurlingham, General Las Heras y Cañuelas. Todas con estrictos protocolos y sin transporte público.

Las nuevas reglas de aislamiento social no llegan a entenderse. Funcionarios que trabajan en el Senado le preguntan a los periodistas cómo tienen que hacer para hacer trámites en los bancos con turnos concedidos si ahora hay un nuevo permiso para circular.

Los permisos se pueden tramitar por la “app Cuidar” o por www.argentina.gob.ar. Pero luego de que todo el fin de semana el Gobierno anunció que solo los trabajadores de rubros esenciales podrían usar el transporte público, ese portal oficial informa que al sacar el Certificado Único de Habilitación para Circular (CUHC), “solo podés circular, movilizarte y viajar en medios de transporte (tu auto, tu moto, tren, micro, subte) si pertenecés a alguno de los grupos exceptuados y completás el formulario como declaración jurada”.

Y dice que para esto existen tres tipos de actividades exceptuadas:

  • Actividades esenciales.
  • Actividades no esenciales.
  • Permiso especial por 48 horas para situaciones puntuales.

“Una vez que tramites el permiso, tenés que llevar el certificado siempre con vos”, señala. Según lo que se consigna allí, cualquiera de los tres casos puede circular en transporte público, algo que se informó que no era así.

En medio de este trasfondo quedan subyacentes las cuestiones pendientes entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Ella no termina de digerir que la ayuda a las empresas hayan beneficiado a Clarín y a Techint, no acepta tantas fotos conjuntas de Alberto y Horacio, ni la condición de comandante en jefe del Presidente en una guerra invisible. Es por eso que Kicillof, cada vez que puede, bombardea esa alianza de porteños entre un Fernández y un Larreta.

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