La declaración del piloto que complicó el escenario
Ante la Justicia declaró Agustín Issin, quien operó el vuelo. Su testimonio fue contundente: aseguró que tanto la ida como la vuelta fueron abonadas por Grandio. Según detalló, el viaje fue contratado a través de la empresa Alpha Centauri y facturado a la productora Imhouse S.A. por unos US$3.000, tras aplicar descuentos por plazas vacías, la llamada modalidad “empty leg".
Además, sostuvo que el pago se realizó en efectivo, mediante un tercero y con coordinación por mensajes y audios, los cuales, afirmó, estarían respaldados.
Este punto resulta central para la causa, ya que la Justicia busca determinar si ese pago constituyó un beneficio indebido hacia un funcionario público.
Los contratos bajo la lupa y una hipótesis que gana fuerza
El procedimiento en la TV Pública apunta directamente a los vínculos comerciales entre la productora de Grandio y el Estado. La hipótesis que analiza el fiscal Gerardo Pollicita es que el pago del vuelo podría haber sido una retribución por esos contratos, lo que configuraría un delito.
Por ahora, Grandio no fue citado a declarar, pero no se descarta que pueda ser imputado, dependiendo de cómo avance la investigación.
En este contexto, la causa parece haber dejado en segundo plano la línea del enriquecimiento ilícito para centrarse en posibles dádivas y conflictos de interés.
La defensa de Adorni y la estrategia del Gobierno
En medio de la polémica, Adorni buscó despegarse de las acusaciones: “No tengo nada que esconder. Estamos poniendo a disposición de la Justicia toda la información que necesiten”, afirmó en conferencia de prensa en Casa Rosada el pasado miércoles.
Desde el oficialismo, en tanto, se puso en marcha una estrategia de “control de daños”, con el objetivo de mantener al jefe de Gabinete activo en la agenda pública y reducir el impacto político del caso.
En esa línea, el funcionario continuará con su agenda oficial, incluyendo actividades junto a Javier Milei y la ministra Sandra Pettovello.