ver más
La Jungla del Poder

Paradojas: un sector del oficialismo cree que la alta inflación los puede ayudar a ganar las elecciones

Creen que el número del 7,7% podría sentar las bases para un triunfo electoral. El factor Bulllrich y los límites del crecimiento de Milei.
por Pablo Winokur | 15 de abril de 2023 - 02:28
Paradojas: un sector del oficialismo cree que la alta inflación los puede ayudar a ganar las elecciones

El Frente de Todos. Algunos sectores creen que todavía hay chances para 2023. (Foto: archivo)

La inflación del 7,7% fue un cimbronazo en el Gobierno. Esperaban mucho menos. Pero en algunos sectores del oficialismo empiezan a ver una luz al final del túnel. Creen que puede ser políticamente una buena noticia para un frente político que tiene serias dificultades para construir consensos. En las últimas semanas, había aparecido un fantasma adentro de la coalición, fundamentalmente en el kirchnerismo: ¿qué pasa si Milei nos deja afuera del balotaje? ¿Qué pasa si el voto bronca crece tanto que termina robándole votos de la principal base social del peronismo?

Para algunos sectores del peronismo, ese fantasma desaparece con la inflación del 7,7%. La peor noticia se puede convertir en un dato positivo que pueda ser usado favorablemente en la campaña electoral. Ante tanta incertidumbre, la gente va a buscar más estabilidad, sostener el statu quo, evitar una crisis mayor. Y el único garante del orden en la Argentina es el peronismo. Es un análisis que comparten sectores del peronismo tradicional, parte de la Cámpora, el sindicalismo duro y el massismo.

La lectura es más o menos la siguiente:

  • La inflación es alta (altísima) producto de un shock externo. Si no fuera por eso, estaría más cerca del 6% y en un sendero descendente.
  • Aun con la inflación alta (altísima), la gestión de Sergio Massa logró capear el temporal y manejarlo políticamente bien para evitar un estallido social.
  • Los trabajadores, según este razonamiento, no están perdiendo fuerte contra la inflación: las paritarias van ajustando y solo faltaría (“quizás”) alguna suma fija para compensar pérdidas anteriores. Pero el camino es el correcto.
  • El ministro fue rápido de reflejos y esta semana eximió del impuesto a las ganancias a los trabajadores en algunos "adicionales" (bonos, horas extra, etc). Un “beneficio” para 600.000 laburantes. Con eso contiene a los gremios.
  • Para los que más necesitan, no hay ajuste. El Ministerio de Desarrollo Social sigue aumentando el presupuesto en el área. Subió el 35% la Tarjeta Alimentar. Por si no quedó claro, la ministra Tolosa Paz salió a cuestionar a dirigentes sociales de su propio ministerio que hablaban de un recorte. El anuncio lo hizo con Massa al lado.
  • En las calles no hay grandes protestas, más allá de un grupo chico de militantes de izquierda.

En medio de todo este caos no hay estallido. Si el problema viene de factores exógenos (pandemia, guerra de Ucrania, sequía), significa que el peronismo sigue siendo una herramienta potente para contener la situación social y generar gobernabilidad. Hay algo peor que la inflación del 7,7%: el caos total del que se vayan todos.

Sergio Massa aparece plantado como un actor central en esta escena. Es el único que puede aglutinar a todo el Frente de Todos detrás de una candidatura y el único que puede mostrar un éxito concreto en una coalición que hace agua por todos los costados: evitó el estallido, el helicóptero.

Hago una pausa acá y vuelvo a aclarar que no estoy haciendo una lectura propia, sino que estoy contando lo que analiza un sector del Frente. Aunque hay un dato que hace que todo lo demás cierre.

massa bid.jpeg

En el FdT consideran que Massa es el único que puede aglutinar a toda la coalición detrás de una candidatura y el único que puede mostrar un éxito concreto.

El quiebre opositor

La semana pasada se quebró Juntos por el Cambio. Horacio Rodríguez Larreta decidió separar la elección de Jefe de Gobierno de la de Presidente; se mantiene en la misma fecha, pero se va a votar en urnas separadas y con métodos distintos, evitando el efecto arrastre.

La decisión terminó de romper la relación entre Larreta y Mauricio Macri. El expresidente veía en la unificación la posibilidad de que su primo Jorge (Macri) sea electo como Jefe de Gobierno. Jorge fue 12 años intendente de Vicente López, aunque con residencia en Capital desde hace años. Polifacético.

La decisión de Horacio pone en riesgo la hegemonía del PRO en la Ciudad y le da oxígeno a la candidatura radical de Martín Lousteau.

¿Hubo especulación electoral? Sí. Y especulación política: Larreta necesita consolidar su liderazgo para construir su candidatura y para eso tiene que enfrentar a Macri. Si el PRO es propiedad exclusiva de la familia Macri, Larreta puede ser el líder de Juntos por el Cambio, que incluye al radicalismo y otros partidos.

Más allá de eso, vale aclarar que el buen Horacio no cambió las “reglas de juego” de las elecciones de la Ciudad como planteó Macri: el código electoral porteño tiene 12 artículos que hablan de la boleta única y 26 artículos sobre el sistema electrónico que se va a usar en la próxima elección.

Si la jugada le sale bien a Larreta, va a consolidar su liderazgo, va a ganar la elección y va a tener más cintura en la presidencia que la que tuvo Alberto Fernández, que nunca logró desmarcarse de Cristina.

Pero si le sale mal se abre otro escenario:

  • El electorado más duro del PRO le hace pagar la “traición” a Macri y abandona a Larreta.
  • Macri, traicionado, da un apoyo más o menos explícito a Patricia Bullrich.
  • Horacio -por tibio- queda desdibujado, pierde la interna y le deja el camino libre a Patricia en las PASO.
  • En la general, el votante de Milei ve que hay una opción igual de extrema, pero con más sentido de realidad y la vota. El Frente de Todos se garantiza el segundo puesto.
  • Van a un balotaje Bullrich vs. Massa (¿o Scioli?)
  • Frente al extremo “irresponsable”, aparece un moderado peronista que garantiza la gobernabilidad y es votable para sectores medios.

"Sangre y muertos"

Por eso estos días Aníbal Fernández dijo que si viene la oposición "las calles van a estar regadas de sangre y muertos". Es una manera de exhibir el único logro real de estos años del peronismo. No hubo sangre, no hubo muertos.

Por si alguien pensó que fue un exabrupto de Aníbal, Cerruti salió después a ratificarlo: "Los que están anunciando un país que vuele por los aires, un país donde se mueran los que tengan que morir, porque se van a salvar solamente aquellos que tengan recursos privados para llevar su vida adelante, son tanto Mauricio Macri como Javier Milei”.

Otro. Agustín Rossi, jefe de Gabinete: “Con Juntos por el Cambio y Milei, la pobreza se va a duplicar y la inflación se va a espiralizar”.

Tres de la Casa Rosada diciendo lo mismo, cada uno con su tono. Parece difícil pensar que no está orquestado.

Macri también empieza a leer ese escenario. Y ve los riesgos de su pelea con Larreta. Por eso, en Juntos por el Cambio acordaron una tregua, por lo menos por lo bajo. Públicamente, no va a haber nuevos cruces.

Macri esta semana habló de “semidinamitar todo” para construir algo nuevo. De esa frase se agarraron en el Gobierno para pegarle. Pero el mensaje oculta un sutil cambio. Si gana Juntos por el Cambio van a “semidinamitar” en contraste con Javier Milei. “Somos el cambio seguro”, parece decir Macri frente a la locura del libertario.

Es que cuanto más revuelto esté el escenario, la gente va a tender a buscar algún tipo de estabilidad. De acuerdo con una lectura que comparten en Juntos por el Cambio y el peronismo, la alta inflación (sin estallido) los favorece a ambos.

macri larreta.jpg

En Juntos por el Cambio acordaron una tregua, por lo menos por lo bajo. Públicamente, no va a haber nuevos cruces entre Macri y Larreta.

Mientras tanto, Cristina...

En la última reunión con sindicalistas, Cristina llevó un mensaje que tranquilizó a todos. Fue en el Senado y estuvo toda el ala más dura del gremialismo K, incluyendo a sectores de la CGT y la CTA.

Fue una reunión en un clima tenso. Ahí Cristina dijo lo que muchos querían escuchar: “Yo voy a hacer lo que corresponda por el movimiento”. O como después reproduciría Hugo Yasky, líder de la CTA: “Los que están pensando que me voy a dedicar a cuidar a los nietos, mejor que se olviden”, dijo ella.

Cristina ratificó que va a jugar de alguna manera. Quizás no como candidata a presidenta, que es lo que muchos piden. “Nosotros no jugamos a perder nunca, jugamos para ganar”, planteó. Ella se sabe perdedora. Tiene claro que pierde la elección en cualquier escenario de balotaje. No todos los dirigentes de su espacio lo tienen tan presente.

Si todo este escenario se ratifica, Cristina Kirchner podría elegir a Sergio Massa como su candidato con un Frente de Todos unificado. El peronismo siente que todavía tiene chances: la alta inflación sin descontrol social saca de la cancha a Milei; la crisis de Juntos por el Cambio le devuelve al Frente de Todos el centro político.

La gran duda que queda es si la gente los va a acompañar en medio de un malestar social que crece día a día. Es cierto: la paz social parece estar garantizada. ¿Y los votos? ¿Alcanza solamente con que no haya un estallido?

¿Te gustó esta columna? Recibila en tu mail todos los domingos www.lajungladelpoder.com.ar

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp

Noticias más leídas

Más sobre Política