Las encuestas estuvieron lejos de predecir, no sólo que Alberto Fernández sería el precandidato con más votos en las PASO 2019 del 11 de agosto, sino que le sacaría una diferencia abrumadora a Mauricio Macri.
Las encuestas estuvieron lejos de predecir, no sólo que Alberto Fernández sería el precandidato con más votos en las PASO 2019 del 11 de agosto, sino que le sacaría una diferencia abrumadora a Mauricio Macri.
Desde nuestro trabajo junto a Scidata queremos sumar un elemento analítico, que probablemente despeje algunas dudas.
Más allá de lo más o menos efectivo de los métodos de indagación de la opinión pública (llamadas, telefónicas, cuestionarios por mail, encuestas presenciales, etc.) claramente se impuso una realidad que superó más que los pronósticos.
El fenómeno que no se logró abarcar es el de una elección de binomios y no solo de candidatos presidenciales.
Vayamos avanzado de a poco por el camino sobre el que advertimos el error metodológico. Basándonos en el análisis del reach de los candidatos en redes sociales (es decir, el total de cuentas únicas de redes sociales alcanzadas por menciones a cada postulante) los números entregan un escenario que acompañan el resultado electoral de las PASO.
Para el análisis tomamos como referencia la última semana previa a las elecciones, del 4 al 10 de agosto.
A lo largo de esos días, más de 35.000.000 de cuentas únicas interactuaron con el perfil digital de Alberto Fernández, lo que representó el 41% del total analizado.
En el mismo lapso, unas 28.363.000 cuentas recibieron publicaciones sobre Mauricio Macri, el 33% (y una diferencia con su rival del Frente de Todos del 8%).
Por su parte, Roberto Lavagna alcanzó las 9.780.000 cuentas (11%) y José Luis Espert (9%) un poco más de 8 millones.
Ahora bien, tomando las fórmulas presidenciales (presidente y vice) el escenario que surge se asemeja y mucho más al resultado de las PASO.
El Frente de Todos alcanzó a casi 49 millones de cuentas únicas (46%), Juntos por el Cambio más de 32 millones (30%) y Consenso Federal llegó a unas 10 millones 460 mil cuentas únicas geolocalizadas en la Argentina (10%).
La diferencia entre una y otra medición, por candidato y por binomio, tiene que ver con el peso de los candidatos vicepresidenciales.
Como ya contamos en notas anteriores, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio tienen una composición de sus fórmulas que a todas luces son distintas.
Mientras que, en la fórmula de los Fernández, Alberto sumó en promedio 60 de cada 100 menciones al binomio, Cristina aportó unas 40 (con el diferencial más bajo en el final de la serie de análisis en la semana del 1 al 7 de agosto, cuando AF aportó poco más del 56% y CFK casi el 44%.
En tanto, en el binomio oficialista Mauricio Macri aportó siempre porcentajes cercanos o superiores al 80% a la fórmula mientras que Miguel Ángel Pichetto tocó valores del 21%, para caer a un aporte de menos del 10% en los días previos a las elecciones primarias.
Los números logrados con Scidata están muy cerca del resultado de la PASO con algunas variaciones fruto del calce impreciso del mapa de cuentas de redes sociales diseminadas por la Argentina y el padrón de electores (un error metodológico sobre el cual seguiremos trabajando).
Sin embargo, la riqueza del análisis gracias a la plasticidad de las métricas para analizas las redes sociales nos permiten inferir que, si hubo lejanía en los pronósticos electorales fue consecuencia de no haber entendido el rol de la candidatura vicepresidencial de Cristina Fernández de Kirchner.
Su postulación fue entendida como una aspiradora de votos que no permitiría que la fórmula del Frente de Todos sumara votos gracias a la presencia “superpuesta” de Alberto Fernández; o se votaba a uno o se votaba a la otra.
Pareciera que ambos finalmente lograron captar votos desde sectores sociales que lucían parecidos, pero no resultaron ser lo mismo.
¿Las razones? Seguramente varias.
Pero para profundizar sólo en una, digamos que detrás del voto al Frente de Todos, tanto hacia uno u otro Fernández, está la confluencia del peronismo en su variante federal y el representado por el kirchnerismo.
¿Conservadores y progresistas? Probablemente.
El peronismo después de todo fue siempre un movimiento multi-ideológico, ensamblado no siempre con dificultad, con éxitos y fracasos.
Desde el balcón de Perón echando de la plaza a los jóvenes militantes de Montoneros hasta la expresión más reciente de La Cámpora y sus tensas relaciones con los peronismos territoriales, el conflicto al interior del movimiento siempre estuvo presente.
Del mismo modo, podemos afirmar que este diferencial amalgamado de uno y otro Fernández también permitió construir alianzas con sectores sociales, politizados, pero no “partidizados”, para conformar seguramente uno de los frentes electorales más efectivos, al menos, de la historia política argentina desde el retorno democrático.
Mientras que a unos los sedujo la idea de la vuelta del peronismo al poder (por Alberto Fernández), a otros los entusiasmó la consolidación de una alianza entre sectores sociales y políticos para que distintos colectivos accedan a la representación en el poder (por Cristina Fernández).
Tal vez el análisis sea osado (y por cierto lejano de nuestro habitual trabajo de estudio de redes sociales).
Sin embargo, son ellas mismas, las redes, las que vienen empujando y visibilizando a ambos sectores que hoy confluenciaron en el Frente de Todos y empujaron al espacio a un triunfo que, por estas horas, sigue sacudiendo el tablero político y al poder mismo.