Pero desde el entorno de Lavagna lo descartan de plano. “Con los intendentes del ajuste y la injusticia social no vamos ni a la esquina”, le dice a A24.com Alejandro “Topo” Rodríguez”, jefe de campaña de Consenso Federal. “No necesitamos candidatos de otros partidos, tenemos una fuerza política nacional que fue tercera en el país y, ahora, queremos ser segunda”.
Por eso, según el hombre que va con Lavagna a todos lados, “no hay ningún tipo de posibilidad de hacer ningún tipo de acuerdo ni con el macrismo ni con el kirchnerismo a ningún nivel”. Hoy Consenso Federal busca “sostener” a todos sus candidatos locales, desde los intendentes a consejeros escolares.
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En Cambiemos reconocen ante A24.com que si bien no hay una directiva de Vidal para que los intendentes repartan boletas cortadas, tampoco pueden evitarlo si alguno menos leal apela a esa práctica por “pura supervivencia”. De todos modos, confían que los votos de Lavagna les “sirven” y, por ese motivo, esperan que una parte del electorado de Eduardo “Bali” Bucca, el candidato a gobernador de Consenso Federal (sacó el 5,8%), se incline ahora por Juntos por el Cambio, aunque sea como “voto útil” ante la polarización.
Pero también se proponen “salir a buscar” a los bonaerenses que eligieron a Axel Kicillof por “bronca”. Y lo explican con una muestra: “Un ciudadano de La Matanza que tiene el Metrobus a una cuadra, no se inunda más, le hicieron el asfalto en la avenida y votó a Cristina porque no llega a fin de mes, representa un caso de muchos, y necesitamos ese voto”.
La aritmética no les juega a favor. “Con los votos de Vidal y ‘Bali’ no ganamos. Tenemos que dar vuelta sí o sí a algunos de los que optaron por Kicillof”, especulan, y se ilusionan con que pese a que el “núcleo duro” K no va a cambiar su voto, “se puede recuperar a una parte de la clase media que en su momento votó a Vidal y ahora está enojada”.
Las sospechas
¿Cómo van a jugar los intendentes propios en este escenario? En el comando de campaña PRO saben que ellos van a hacer lo que sea para no sucumbir. Y, a modo de ejemplo, recuerdan que en las elecciones de 2015 Martiniano Molina sacó en Quilmes más votos que Vidal, igual que Nicolás Ducoté en Pilar. Ahí hubo corte de boleta del electorado o campaña “diversificada”. En estas PASO, ambos alcaldes quedaron por debajo del Frente de Todos, con 51-30 y 61-45, respectivamente. ¿Qué van a hacer ahora? “Es una herramienta a la que apelan como un acto reflejo”, se resignan en la Provincia.
El operativo “supervivencia”, en el que se anotan Julio Garro (La Plata), Diego Valenzuela (Tres de Febrero) y Darío Kubar (General Rodríguez), entre otros, incluye proselitismo “a la carta” y puentes con los candidatos de Consenso Federal.
Pero los frena el lavagnismo: “Cualquier intención de que bajemos candidatos, además de que termina en vía muerta, es irrespetuosa y antidemocrática. Lo mejor que pueden hacer es no seguir insistiendo porque van a perder el tiempo”, dice “Topo” Rodríguez, que anticipa una campaña focalizada en la economía y se entusiasma con que “la gente valora mucho más a Lavagna que antes de las PASO”.
También está el factor emocional. En Lanús, por ejemplo, donde el Frente de Todos le sacó 12 puntos a Néstor Grindetti, hubo una marcha de apoyo de vecinos en la misma línea que la que se hizo el 24A en Plaza de Mayo. “Ahora tenemos que estar todos más juntos que nunca para defender lo que hicimos en estos cuatro años", los arengó el intendente, concentrado en la puja local.
La desconfianza también pesa para que no avancen los acuerdos. La evaluación que hace el lavagnismo es básica: nadie les garantiza a ellos que, si bajan a sus candidatos, los intendentes del PRO jueguen para Lavagna. “Van a repartir, primero, la boleta cortada con Alberto Fernández, después con Kicillof y, luego, la de Vidal”, dicen. Ese es el pensamiento que, incluso, comparte Graciela Camaño y que lo hace saber, a modo de advertencia, a los candidatos de Consenso Federal de todas las secciones.
No es un panorama fácil.