Elecciones 2021

Radiografía política de la zona clave del conurbano que puede hacer ganar o perder la elección

Por fuera de los bastiones del Frente de Todos y el macrismo, ¿cuáles son los distritos que se mueven a uno y otro lado de la grieta? El botín que se disputan el Frente de Todos y Juntos por el Cambio.
Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
Alberto Fernández y Jorge Macri

Alberto Fernández y Jorge Macri, referentes de la pulseada del Frente de Todos y el macrismo. (Fuente: Télam)

Dentro de la “madre de todas las batallas” que es la provincia de Buenos Aires hay una zona particular en disputa y es la Primera Sección electoral, que abarca el noroeste bonaerense y comprende municipios como Vicente López, San Isidro, Merlo y Moreno. Con el voto repartido entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, esta porción del territorio es hoy un botín preciado que puede inclinar la balanza a uno y otro lado de la grieta y ser determinante en los resultados de las PASO.

En la radiografía preliminar que hacen en los comandos electorales, la Primera Sección toma fuerza a partir del siguiente razonamiento: a grandes rasgos, Juntos por el Cambio se apresta a ganar en el interior provincial y el Frente de Todos a ratificar su poderío en la Tercera Sección, que es el sur del Conurbano, lo que convierte al noreste en un punto rojo del mapa.

La Primera Sección tiene sus particularidades porque combina distritos que son bastiones del macrismo, como San Isidro y Vicente López, con territorios referenciados históricamente en el peronismo como Merlo, Ituzaingó y Moreno, entre otros. El resultado global de esta zona podría ser multicolor.

Las ciudades “amarillas”

De los 24 partidos de la Primera Sección, Juntos por el Cambio gobierna apenas 6, que son Campana, San Miguel, Suipacha, San Isidro, Vicente López y Tres de Febrero, con la salvedad de que algunos de ellos son los más grandes y gravitantes de la región. El resto de los partidos corresponden al peronismo en sus distintas variantes, que van del PJ y el Frente Renovador a La Cámpora.

Jorge Macri, intendente de Vicente López
Jorge Macri, intendente de Vicente López. (Foto: archivo)

Jorge Macri, intendente de Vicente López. (Foto: archivo)

El macrismo y la UCR apuestan a revalidar en las ciudades propias y extender su influencia en las zonas aledañas. En ese plan, Vicente López y San Isidro, con los intendentes Jorge Macri y Gustavo Posse, un macrista y un radical, respectivamente, llevan la vela de proa. Otro exponente del Pro con alta exposición en la Primera es Diego Valenzuela, el mandamás de Tres de Febrero que va por su segundo mandato y no oculta sus intenciones de disputar la pelea mayor en la provincia en 2023.

A esta sección pertenece también un "descarriado" como Joaquín De la Torre, ex intendente de San Miguel de identidad justicialista pero socio del macrismo desde la gestión bonaerense de María Eugenia Vidal, a quien acompañó como ministro de Gobierno.

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Facundo Manes en campaña junto a Emilio Monzó, Joaquín de la Torre y Alejandra Lordén.

Facundo Manes en campaña junto a Emilio Monzó, Joaquín de la Torre y Alejandra Lordén.

Habiendo abonado a la “pata peronista” de Cambiemos, De la Torre integra hoy la lista de Facundo Manes como candidato a senador provincial. Justamente, como parte de su acuerdo con el neurocientífico, De la Torre logró incluir en la lista de diputados nacionales al ex intendente de Malvinas Argentinas Jesús Cariglino, un peronista ortodoxo forjado en el duhaldismo que espantó a Margarita Stolbizer, que también integra esa lista. La respuesta de Manes pareció anular el debate: “No podemos importar noruegos”.

Los bastiones del PJ

Como parte del territorio duro del PJ se cuentan Escobar; San Martín; Ituzaingó y José C. Paz (en estos dos últimos, Alberto Descalzo y Mario Ishii gobiernan desde 1995, cuando se formaron esos partidos); Malvinas Argentinas (que sólo tuvo a Cariglino y hoy es gobernada por Leonardo Nardini); Merlo y Moreno.

En Merlo, el ex “barón del Conurbano” Raúl Othacehé gobernó con puño de hierro desde 2002 hasta 2015, y sólo fue desbancado por otro peronista: Gustavo Menéndez, quien continúa hasta hoy. En Moreno, el PJ conduce desde 1995 y hoy tiene a Mariel Fernández, una intendenta del Movimiento Evita.

Gustavo Menéndez, intendente de Merlo (Fuente: Télam)
Gustavo Menéndez, intendente de Merlo. (Foto: archivo)

Gustavo Menéndez, intendente de Merlo. (Foto: archivo)

El massismo, por su parte, controla Tigre, San Fernando y General Las Heras, y La Cámpora manda en Mercedes a través del intendente Juan Ustarroz, hermano de crianza del ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro.

Los “intermedios”

Entre los que pueden inclinar la balanza, y que son especialmente observados por los operadores de campaña, están Morón, General Rodríguez, Luján y Pilar, distritos que vienen repartiéndose el poder entre la alianza Cambiemos y distintas expresiones del PJ.

De histórico bastión peronista con el tristemente célebre Juan Carlos Rousellot, Morón pasó a fines de los ‘90 a manos del sabbatellismo -un desprendimiento del Frepaso- con Martín Sabbatella y Lucas Ghi como intendentes, hasta que en 2015 el macrista Ramiro Tagliaferro tomó la posta del municipio. En 2019, el ex marido de Vidal perdió las elecciones y Ghi retornó al gobierno, en un escenario fluctuante.

Así lo evalúan en esa ciudad del oeste: “Es un territorio difícil para el peronismo, no por nada en 2019 ganamos por 3 puntos”. En diálogo con A24.com, desde el armado local del Frente de Todos destacaron que Ghi “tiene un diferencial positivo muy alto” y cuenta con “15 puntos de diferencia entre la imagen positiva y la negativa”. La preocupación está dada porque, allí, tanto el presidente Alberto Fernández como el gobernador Axel Kicillof están con malos números. Distrito esquivo.

https://twitter.com/LucasGhi/status/1431743076637286401

“A diferencia de nuestro anterior paso por la gestión, donde había mucha potencia propia y el PJ estaba afuera, hoy es un gobierno que conduce el sabbatellismo, con Ghi a la cabeza, pero todo está muy consensuado con el Frente Renovador y La Cámpora -apuntan desde el sabbatellismo-. Es un gobierno del Frente de Todos, y esa es la garantía para no fallar”.

Otro camino sinuoso es el que siguió General Rodríguez, donde el PJ y Juntos por el Cambio se alternaron en la conducción durante los últimos años. Los peronistas Jorge Coronel y Juan Pablo Anghileri gobernaron desde 2003 a 2015 (con el triple crimen en el medio), hasta que el último perdió el municipio a manos del macrista Dario Kubar. Hoy el jefe comunal es Mauro García, del Movimiento Evita.

Pilar arrojó el mismo caso de ida y vuelta: en 2015, el candidato del Pro Nicolás Ducoté le ganó a Humberto Zúccaro, un barón que había conducido desde 2003. Pero en 2019 el peronismo recuperó el municipio con Facundo Achaval. Un recorrido similar al de Luján, que desde 2011 alterna su gobierno entre la UCR y el PJ (hoy el jefe comunal es el peronista Leonardo Boto).

Cierres complejos

Una foto particular es la de Hurlingham, que desde su creación en 1995 está gobernada por el PJ pero siempre fue nutrida en internas. En 2015, Juan Zabaleta dio el batcazo y llegó a la intendencia al desbancar al veterano Luis Acuña, que había gobernado con disciplina verticalista desde 2001.

Alberto Zabaleta
Alberto y Zabaleta, uno de los intendentes más cercanos al Presidente. (Foto: archivo)

Alberto y Zabaleta, uno de los intendentes más cercanos al Presidente. (Foto: archivo)

El cierre de listas para esta elección fue conflictivo porque Zabaleta no quiso ceder a La Cámpora y presentó lista propia, hasta que los dos sectores fumaron la pipa de la paz y la unidad quedó en manos de la candidata Viviana Lodos. Pero como el intendente pasó al gobierno de Alberto a desempeñarse como ministro de Desarrollo Social, el municipio quedó conducido de manera interina por Damián Selci … otro camporista al fin.

Estos municipios, los “intermedios”, los que oscilan entre el peronismo y la opción opositora de turno en función de la situación del país y las particularidades de cada época son los que hoy están siendo mirados con atención por su capacidad de inclinar la balanza y definir el resultado general.

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