Del otro lado, la reacción de Alberto Fernández tampoco fue la de un estadista. Es cierto que todavía es el presidente electo y no tiene poder fáctico para ejecutar una política económica. Pero se podría haber esperado un gesto más contundente además de reunirse con Cristina Kirchner en el Instituto Patria. ¿Qué problemas trae esta disparada del dólar? Te paraliza totalmente el país porque hasta que no tienen claro que la corrida terminó, los comercios, las pymes y las industrias frenan la venta de insumo.
Por eso, la reacción pasiva del gobierno de ayer al estilo Nerón, tocando la Lira mientras todo se incendia, luce incomprensible desde todo punto de vista. O se ven absolutamente derrotados y buscan castigar a la sociedad por no haberlos votado o creen que con esto van a asustar a la gente que votó a Alberto Fernández.
La sensación que tengo es que el gobierno le quiso contar a la sociedad que tienen el apoyo de los mercados y que el dólar solo se va a controlar si ellos siguen gobernando 4 años más. En cambio, si Alberto llega al poder, esto puede empeorar todavía más. El problema de esta extorsión es que en el medio la gente se empobrece cada día más.
Ante esto, se necesita una reacción urgente. Uno entiende que el golpe que recibió el presidente fue demoledor y sorpresivo. Nadie en la Argenitna esperaba más de 15 puntos de diferencia a nivel nacional y casi 20 puntos de diferencia en la Provincia de Buenos Aires. Pero sucedió porque la sociedad priorizó el voto castigo, antes que el voto miedo. No es que la sociedad se volvió kirchnerista, no es que la sociedad ame a Cristina o Alberto. Es que vieron en ellos al instrumento más útil para frenar a Macri.
Entonces, con el mayor de los respetos, Macri debería salir del modo electoral y ponerse en modo gobernabilidad. Macri debería entender que un espiral del tipo de cambio le va a echar más nafta a la inflación.
La única manera de frenar esto es ejercer la responsabilidad. El problema es que la grieta te puede ayudar a ganar una elección, pero no sirve para gobernar. El problema lo tenés ahora, cuando tanto Macri como Fernández se necesitan mutuamente pero no se pueden ni ver, se agredieron tanto que en tiempos de debilidad el diálogo se vuelve insostenible. La única manera es que aparezcan los puentes. De lo contrario, Argentina corre el riesgo de quemarse para siempre como la Roma de Nerón.