No obstante, fuentes de la candidatura de Martín Soria aseguran que hay un empate técnico, con una leve ventaja a favor de ellos.
Qué quiere el oficialismo nacional. Aunque Cambiemos lleva fórmula propia, no supera los 10 puntos de intención de voto. De hecho, Macri se mostró en muchas ocasiones muy cercano al gobernador a quien el oficialismo sindica como uno de los 3 gobernadores aliados (Misiones, Neuquén, Río Negro).
Qué lecturas pueden aparecer.
- Si gana el kirchnerismo, se verá como un impulso a la candidatura de Cristina Kirchner.
- Si gana el oficialismo provincial, el gobierno nacional lo puede considerar un virtual empate. Aunque sentirá la mala performance de la marca Cambiemos (cada vez más devaluada en las provincias), logrará que retenga la gobernación un aliado importante.
- Por otro lado en ese escenario, se podrá ratificar la idea de que “ganan los oficialismos", relato que podrá impulsar el gobierno de Macri para sostener la tesis de que su reelección es posible.
- Aunque, por el contrario, el peronismo no K podrá construir el relato de que estamos frente al fin de la grieta. En 2017, el gobernador Weretilnek tuvo que bajar su lista para evitar quedar tercero detrás de Cambiemos y el FpV. No había margen para terceros. Ahora lo hay. Y sería la segunda elección en la que esto sucede (antes, en Neuquén).
- Por último, está la hipótesis de la “provincialización”. En cualquiera de los escenarios, habrá quienes dirán de que se trata de un escenario local, imposible de extrapolar a nivel nacional.
En uno u otro escenario, pese a ser una provincia con pocos habitantes, seguramente habrá una lectura nacional sobre lo que suceda.