Un panorama de la forma práctica en la que comenzó a aplicarse esa estrategia sucede en la provincia de Buenos Aires en donde el principal armador de Larreta, el diputado nacional Diego Santilli, empezó sigilosamente a buscar acuerdos de inclusión dentro de Juntos por el Cambio o, en su defecto, cuestiones más pragmáticas que se terminen en un apoyo a final del camino aun cuando se vaya en listas separadas.
“Nosotros de forma subterránea estamos en conversaciones con las fuerzas que compitieron en las elecciones el año pasado. Queremos llegar a un acuerdo y ampliar Juntos por el Cambio. Ya sea para una gran PASO o con un acuerdo de apoyo a partir del 10 de diciembre. Es algo demasiado incipiente como para hablar de algo concreto”, explican en la usina de armado político bonaerense.
En la provincia de Buenos Aires, una de las preocupaciones troncales tiene que ver con cómo responderle nuevamente a un peronismo unido. “Con el Frente de Todos abroquelado, no podemos tener una atomización. Hay que estar todos juntos”, expresó la misma fuente.
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A ese cuestión se le suman las dudas sobre si habrá un desdoblamiento de las elecciones en territorio bonaerense que desde hace semanas es el principal tema de discusión en casi todos los ámbitos incluida la Legislatura provincial.
Por fuera de las discusiones con partidos que no están dentro de Juntos por el Cambio la estrategia que delinea, modifica y actualiza en su cabeza Rodríguez Larreta también tiene en el centro de la escena a la presidenta del PRO, Patricia Bullrich.
De ahí la decisión de tener un rol más activo con los representantes del partido en el interior del país. “Ella se equivocó, abandonó la estructura territorial del PRO y nosotros aprovechamos eso”, explicó uno de los integrantes de la mesa de armado del alcalde porteño que volvió a tener una reconfiguración.
Siempre bajo el mando de Santilli, el esquema volvió a tener un triángulo con Bruno Screnci Silva, Augusto Rodríguez Larreta y Eduardo Macchiavelli a la cabeza. Debajo de ellos, los diferentes encargados provinciales que desde que tomaron responsabilidades en enero del año pasado no dejan de acumular kilómetros de viaje.
Conjunto con la actualización de su estrategia de que no exista nada en el medio, el jefe de Gobierno porteño empezó poco a poco, de forma gradual, a mostrar un perfil más duro y combativo con diferentes cuestiones en las que busca diferenciarse de la administración de Alberto Fernández.
La más reciente fue su crítica hacia la forma de administrar los planes sociales que incluyó el pedido de que se los quiten a las personas que concurrieron al acampe de tres días en la Avenida 9 de Julio con niños que, al estar allí, no concurrieron a clases durante el tiempo que duró el piquete.
No fue la única. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), las internas del oficialismo, cuestiones vinculadas a la autonomía de la Ciudad como es el caso de las clases, y hasta políticas de seguridad fueron algunas de las cuestiones en las que el jefe de Gobierno optó por dejar su perfil de “paloma” para jugar como “halcón”.
Por ese motivo no sólo Rodríguez Larreta busca mostrarse más duro con algunos temas sino que también comienzan a sobrevolar para acompañarlo algunos halcones como sucedió en con el diputado nacional Ricardo López Murhpy.