Aunque evitó pronunciarse sobre la reciente intervención de bancos estadounidenses en el mercado cambiario local, Bessent reafirmó que la Argentina es un socio clave y calificó al país como “un faro en América Latina”. Destacó que Washington busca consolidar su relación con Buenos Aires ante el avance de China en sectores productivos y energéticos, y subrayó la necesidad de “reafirmar alianzas con gobiernos de modelos capitalistas fuertes”.
Según explicó, la estrategia apunta a contrarrestar la influencia de las empresas chinas en la región, especialmente en áreas vinculadas con tierras raras y uranio. Anticipó, además, que compañías privadas de Estados Unidos participarán en el desarrollo de esos recursos estratégicos.
Bessent también criticó la oposición interna que enfrenta el uso del fondo de estabilización para apoyar a la Argentina, en particular la iniciativa impulsada por la senadora Elizabeth Warren para restringir este tipo de operaciones. Calificó esa postura de “curiosa” y la relacionó con la historia política del país sudamericano.
Sobre el swap acordado entre el Banco Central argentino y el Tesoro estadounidense, Bessent insistió en que el acuerdo tiene sentido financiero por involucrar una moneda históricamente subvaluada y representa una oportunidad ejemplar para demostrar el apoyo a los aliados.
Finalmente, el funcionario aseguró que la estabilidad argentina es crucial para contener la influencia de China en la región. “Apoyamos a nuestros aliados”, concluyó, y sostuvo que la administración Trump busca evitar que América Latina repita experiencias de crisis institucionales como las de Venezuela.