El primero en sorprender fue Alberto Weretilneck, actual senador y gobernador electo de Río Negro. En una entrevista televisiva le preguntaron por quién votaría y él mencionó al actual ministro: "Me considero amigo y tengo una relación muy cercana con Sergio Massa", indicó.
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Massa, anoche, en el Congreso, rodeado de dirigentes sindicales, mientras Diputados debatía el proyecto de Ganancias (Foto: Ministerio de Economía).
El lunes, Massa estuvo en Misiones, donde gobierna desde hace más de 20 años el Frente Renovador para la Concordia, liderado por Carlos Rovira. El actual gobernador es Oscar Herrera Ahuad y su sucesor es Hugo Passalacqua. "Necesitamos a la renovación militando. Cada intendente, pueblo por pueblo. Casa por casa vayan a buscarlos y díganles que lo que viene es mejor que lo que termina", dijo Massa, que terminó diciendo: "¡Viva la renovación!".
El mapa se completa -hasta ahora- con la provincia de Salta, donde también gobierna un partido provincial de la mano de Gustavo Sáenz. Si bien no es parte de la estructura del peronismo, Sáenz fue compañero de fórmula de Massa en 2015 y está absolutamente consustanciado con su candidatura.
En los próximos días, más específicamente el 27 de septiembre, se espera un gran acto en Neuquén, provincia que es gobernada por el Movimiento Popular Neuquino desde 1983 y que este año cambia de signo político. Un cambio a medias, ya que Rolando Figueroa, el gobernador electo, era un dirigente de ese partido que se fue por no tener lugar en la estructura. De ese acto, que tendrá un motivo netamente de gestión, van a participar el actual gobernador Omar Gutiérrez y Figueroa. Un día antes se inaugurará el gasoducto a Chile.
¿Por qué es importante esto? Porque Massa se garantiza el apoyo del actual y del próximo oficialismo en la provincia, que pondrá su estructura para ayudarlo en su carrera presidencial. Figueroa había ganado con apoyo de Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri. Aunque también la candidata a primera diputada de Milei es parte de su estructura partidaria.
"No va a ser un apoyo a Massa. Pero vamos a estar en todos los actos de gestión que sean buenos para la provincia", explicaron desde el entorno de Figueroa. Lo cierto es que hoy, Massa es el único que tiene posibilidad de gestionar.
La última provincia que será gobernada por un partido provincial (es decir, no alineado con las fuerzas nacionales principales) es Córdoba. Ahí pisa fuerte el gobernador Juan Schiaretti, que es candidato a presidente. Su sucesor Martín Llaryora, tiene buena relación con Massa. No va a haber ningún tipo de apoyo explícito, pero en la provincia creen que el peronismo cordobés puede jugar a dos puntas: la boleta presidencial de Massa con la de diputados de Schiaretti. Todo suma.