“Este tipo de ensayos clínicos son comunes y suelen usarse para estudiar procesos y corregir los puntos que se considere necesario mejorar antes del inicio de una campaña masiva de vacunación. Es una forma de brindar seguridad al equipo de salud interviniente para que vaya conociendo cómo se desarrollarán estos operativos”, contó una fuente que participó del simulacro.
El dato más llamativo fue el que arrojó el cronómetro al medir el tiempo utilizado desde que el paciente llega a un centro vacunatorio hasta el momento de la aplicación.
Según los resultados preliminares, se demandará entre 8 y 12 minutos en completar el proceso. También trascendió que en algunas provincias los regimientos serán grandes centros vacunatorios. Por ejemplo, en Tierra del Fuego se vacunará en el Hospital Militar de Ushuaia y en el Regimiento de Río Grande; en San Juan, en el Regimiento de Infantería de Montaña 22; y en La Rioja, en el Regimiento de Infantería de Montaña 15.
Más allá de lo negociación con la Federación Rusa y de las marchas y contramarchas respecto a la vacuna de Pfizer, el Gobierno trabaja contrarreloj con la idea de que AstraZeneca podría llegar a aportar varios millones de dosis sobre los últimos días de marzo o principios de abril.
Del mismo modo, el gobierno argentino negocia con China la llegada de más vacunas. Se iniciaron tratativas para comprar 15 millones de dosis de la vacuna Sinopharm Group, que desarrolla el laboratorio Elea Phoenix.
En este contexto, acaba de ser desplazado el embajador argentino, Luis María Kreckler. Fuentes oficiales dejaron trascender que el diplomático habría decidido abandonar Beijin, por unos días, para tomarse un descanso en la exclusiva isla de Hainan. Sin embargo, Kreckler negó las versiones de las supuestas vacaciones y aseguró que siempre estuvo a disposición del Gobierno para avanzar con las negociaciones.
También se puso el ojo en la ciudad de San Pablo. Allí avanza una destacada tarea del Instituto Butantan junto al gobierno regional para lograr acceder a la CoronaVac, la vacuna contra el COVID-19 desarrollada en alianza con la compañía china Sinovac Life Sciences. Argentina podría formar parte de la negociación para abrir una nueva puerta en el camino de la guerra con la pandemia que cambió el mundo.