En esa misma línea, Gissi remarcó el contraste entre el juego televisivo y la realidad que golpea a su país: "Cinzia está dentro de un juego, pero detrás de ese juego hay una realidad mucho más grande que nos toca de cerca. Creemos que hay momentos en los que corresponde priorizar la solidaridad y el respeto".
Además, el futbolista aprovechó para agradecer el acompañamiento que recibieron en medio de la incertidumbre: "Queremos agradecer profundamente a todas las personas que se preocuparon, que preguntaron por nosotros y que siguen acompañando a Cinzia con tanto cariño".
Al finalizar, cerró con un mensaje que resume el espíritu de su decisión, priorizando un bien en común: "Nosotros elegimos mantener silencio en redes, pero el apoyo y cariño hacia ella sigue siendo recibido con mucho amor".
¿Quién es Cinzia Francischiello?
Cinzia Francischiello tiene 31 años, es venezolana y se convirtió en la primera participante de esa nacionalidad en la historia de Gran Hermano Argentina, tras ingresar a la casa de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) el 24 de febrero. Instalada en Argentina, es estudiante de actuación y ya contaba con experiencia previa en el mundo de la televisión antes de cruzar la puerta del reality. Bajo el usuario @cinziafd en Instagram, acumula una comunidad de más de 200 mil seguidores.
Su perfil artístico no es casual: heredó su vínculo con el mundo artístico de su padre, actor y director teatral. Nació en Venezuela y se formó como comunicadora social, y en la Argentina logró insertarse rápidamente en los medios: trabajó como presentadora en DNews y también integró contenidos de DGO, el streaming de DIRECTV, además de desempeñarse como analista de Gran Hermano en All Access.
Desde su presentación en el ciclo, Cinzia dejó en claro que jugaría sin ataduras. "Yo persigo mi sueño" y "soy muy controladora", fueron sus primeras palabras al entrar a la casa. También remarcó que odia que la etiqueten como "botinera" por su relación con Dylan Gissi, exfutbolista de Central y actual jugador de Nueva Chicago, y fue contundente: dentro del juego haría lo que quisiera, sin seguir reglas impuestas por su noviazgo.
Su historia de amor con Gissi comenzó de manera virtual, a través de redes sociales, y derivó en su mudanza a la Argentina hace dos años para apostar a la relación. Detrás de su decisión de instalarse en el país hay también una historia familiar dolorosa: su padre y su hermana están asilados en Estados Unidos, sin poder salir, y su madre permanece en Venezuela, una situación que la propia Cinzia describió como parte del "sueño robado" a los venezolanos por la dictadura.