Salud e higiene

El riesgo desconocido que pueden causar las esponjas de baño: por qué dermatólogos no las aconsejan

Aunque es un elemento muy común en la rutina de higiene, especialistas en dermatología advierten sobre posibles efectos negativos en la piel.

02 de julio de 2026 - 13:33
El riesgo desconocido que pueden causar las esponjas de baño: por qué dermatólogos no las aconsejan

Las esponjas de baño pueden causar problemas en la piel.

Durante años, las esponjas de baño fueron consideradas un elemento casi indispensable para la higiene diaria. Sin embargo, cada vez más especialistas en dermatología desaconsejan su uso habitual debido a los efectos que pueden tener sobre la piel y al riesgo de acumulación de microorganismos.

La dermatóloga Leire Barrutia, en su canal de YouTube, sostiene que la piel no necesita ser frotada con una esponja para mantenerse limpia. Según explica, una higiene demasiado agresiva puede alterar su equilibrio natural, por lo que recomienda adoptar hábitos más suaves durante la ducha para proteger la salud de la piel.

¿Por qué los dermatólogos desaconsejan usar esponjas de baño?

Uno de los principales motivos está relacionado con la microbiota cutánea, el conjunto de microorganismos beneficiosos que viven de forma natural sobre la piel.

Esta flora cumple una función esencial, ya que actúa como una barrera protectora frente a agentes externos y ayuda a controlar el crecimiento de bacterias perjudiciales. El roce constante de una esponja puede alterar ese equilibrio y debilitar las defensas naturales de la piel.

Mantener esta barrera intacta resulta especialmente importante en personas con dermatitis atópica u otras alteraciones de la barrera cutánea, ya que la fricción generada por la esponja puede empeorar su condición.

Las esponjas de baño pueden convertirse en un caldo de cultivo

Además del impacto sobre la microbiota cutánea, las esponjas presentan otro problema relacionado con la higiene.

Debido a su estructura y a que suelen permanecer en un ambiente húmedo después de cada uso, pueden convertirse en un caldo de cultivo perfecto para microorganismos, favoreciendo la proliferación de bacterias y otros gérmenes. Al volver a utilizarlas, estos entran nuevamente en contacto con la piel.

Según explica Barrutia, el uso repetido de una esponja que acumula humedad y microorganismos puede favorecer la aparición de problemas dermatológicos como la foliculitis, una inflamación de los folículos pilosos que suele manifestarse con pequeños granos, enrojecimiento o molestias en la piel y que, en muchos casos, está asociada a infecciones bacterianas.

Cómo ducharse correctamente para cuidar la piel

Como alternativa al uso de esponjas, Barrutia recomienda aplicar el jabón con un pH cercano a 5, similar al pH natural de la piel.

Según explica, el jabón no necesita aplicarse en toda la superficie corporal. Su uso es recomendable principalmente en las axilas y la zona genital, conocidas como las "zonas sucias", donde se acumulan más sudor y secreciones. Para el resto del cuerpo, el agua suele ser suficiente, siempre que no exista suciedad visible.

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