Un hombre, identificado como Miguel Ángel Fischetti, fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su pareja, una jubilada de 72 años que permaneció internada más de 10 días tras ser atacada a golpes en marzo de 2021.
Un hombre, identificado como Miguel Ángel Fischetti, fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su pareja, una jubilada de 72 años que permaneció internada más de 10 días tras ser atacada a golpes en marzo de 2021.
El femicidio ocurrió alrededor de las 4 de la madrugada del 27 de febrero de 2021, en el departamento A del tercer piso de un edificio ubicado en la avenida Hipólito Yrigoyen al 500, frente a la sede del Fuero Penal del Poder Judicial, en pleno centro de Quilmes.
Según la acusación, Fischetti le propinó golpes de puño en el rostro y el cuerpo a su pareja, identificada como Nora Moyano, quien sufrió politraumatismos y hematomas en la región facial y cervical.
Al ver las lesiones que le había provocado a la mujer, su hijo llamó al 911 y una ambulancia la trasladó al sanatorio Urquiza de Quilmes, donde fue atendida en la terapia intensiva.
La víctima estuvo internada en grave estado hasta que finalmente falleció el 10 de marzo del mismo año, al tiempo que el jubilado quedó detenido.
En un principio, la causa fue instruida por el fiscal Alejandro Ruggeri, especializado en Violencia de Género, pero con el paso de los días el estado de salud de la mujer se fue agravando y remitió el expediente al fiscal Leonardo Sarra, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 del Departamento Judicial Quilmes.
"En ese momento entendimos que había una tentativa de homicidio porque la señora estaba muy golpeada en la cara y se lo indagó por ese delito", precisó un vocero encargado de la pesquisa.
Tras el deceso de la víctima, el fiscal Sarra lo volvió a interrogar por el delito de "homicidio agravado", el cual contempla la prisión perpetua.
Según los voceros citados por Télam, la fiscalía valoró la declaración de los cinco testigos, entre ellos el del propio hijo de la pareja, un joven de 20 años que aseguró que cuando su padre "tomaba alcohol se generaban discusiones y se ponía violento".
El muchacho dijo que, tras el ataque a su madre, Fischetti "no quería llamar a los médicos" porque sabía que después de eso venía la intervención policial.
Los dos policías que se constituyeron en el lugar del hecho luego de que el hijo llamó al 911 dijeron que lo vieron "muy alterado" y "exasperado" porque no quería dejar trabajar a los médicos.
Mientras, el médico de la ambulancia del PAMI afirmó que el hombre les dificultó su trabajo porque no quería que la llevaran al sanatorio y también declaró el médico legista que practicó la autopsia, el cual detalló las lesiones sufridas.
Por su parte, Fischetti dijo que los golpes que sufrió la mujer ocurrieron en el marco de un "forcejeo" en el que se le cayó "una puerta encima de ella", lo cual fue desacreditado por la fiscal Calviño en su alegato.
Un mes después del hecho, el juez de Garantías 1, Juan José Anglese, ordenó la prisión preventiva de Fischetti.