"Abrimos una tienda en el casco histórico de San Isidro y comenzamos a vender al público. En 2013 ampliamos nuestro espacio para ofrecer alfombras a pedido y seguimos con los viajes al norte, para ampliar nuestra red artesanos, afianzar los vínculos con ellos y pulir la calidad de los tejidos", explicó Silvina.
Y agregó que "a partir de la consolidación del negocio, en 2016 decidimos asesorarnos para conquistar mercados internacionales".
Tejidos tradicionales y ancestrales comienzan a viajar por el mundo
"Nuestra producción para el público de Argentina estaba cubierta y teníamos la posibilidad de vender al mundo un poquito de nuestro país a través de su artesanía y así tener unidades de negocios distintas y crecer como empresa", cuenta Silvina.
"A pesar de que tuvimos muchos clientes interesados del exterior, fue recién en 2016 cuando tomamos la decisión estratégica de viajar a ferias internacionales para estudiar el mercado en el mundo y comprender la calidad que se buscaba. Participamos exponiendo productos en la feria del mueble de Milán y tuvimos varias reuniones con posibles compradores en Italia", explica la emprendedora para dar pie a lo que se iba a venir.
Y agrega: "Todo este tiempo fue de aprendizaje, de prueba y error, de generar lista de precios FOB, CIF y determinar cuál era la cantidad de productos que podíamos ofrecer. Teníamos claro que vender en grandes retails del mundo no era nuestro objetivo, la producción, al ser totalmente artesanal, es en cierto modo limitada".
Así fue como en 2017 comenzaron a organizar todo para ofrecer sus productos más allá de las fronteras argentinas. "Nos inscribimos en el régimen de importadores- exportadores y comenzamos a trabajar en conseguir esos clientes".
Técnicas que pasaron de generación en generación
En 2018, el año que lo cambió todo, la empresa fue distinguida con el Sello Buen Diseño, gracias al cual participaron en 2018 en la Feria Internacional ICFF en los Estados Unidos. "Esta feria nos cambió la percepción sobre el comercio exterior; nos hizo perder miedos y prejuicios, además logramos nuestra primer exportación", afirmo muy orgullosa Silvina.
Y con la aplicación del régimen Exporta Simple, la empresa comenzó a explorar nuevos mercados.
"Descubrimos a muchos argentinos que vivían en el exterior y querían tener sus propios emprendimientos, donde ofrecer productos argentinos con diseño, una forma de estar cerca de su país, nos decían. Así fue como empezamos a producir para ellos, logramos una especie de sociedad de trabajo, los asesoramos, les damos la contención y el apoyo y por supuesto los productos. Luego se fueron incorporando negocios y estudios de arquitectura que nos compran para sus obras de forma directa", explica Silvina.
Además, en 2019 recibieron el Premio Exportar, en la categoría Mujer Exportadora, representando así a las ciento de artesanas que a través de la empresa llevan sus producto al mundo.
"Hoy formamos una red de trabajo que incluye a más de 120 artesanos agrupados en cooperativas o pequeñas pymes familiares de las provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba y Tucumán".
Hoy la empresa tiene el gran desafío de mantener la lista de precios internacional con cierta estabilidad, cuando la inflación no los acompaña por fluctuación del tipo de cambio oficial al que se liquidan las exportaciones. Hay mas inflación que movilidad de cambio, lo que aumenta los precios en dólares y los clientes del exterior no están acostumbrados a eso. A pesar de todos estos invonvenientes, la empresa proyecta crecer en 2022.