“Sabemos que hoy, estas 3 generaciones, coexisten en el mundo laboral con diferencias muy marcadas entre sí. Si bien parece un desafío integrar y liderar equipos con estas características, también se traduce en grandes ventajas. Aprendizaje continuo entre los integrantes, intercambio abierto de ideas acordes a distintas experiencias, diferentes dinámicas de trabajo, capacitaciones más competitivas, mayor creatividad y otros puntos que hoy nos convierten en un gran sitio para trabajar”, explicó Laura Fabro, directora de MKT y Gestión de Personas de Kenwin, compañía definida por un 97% de sus colaboradores como un gran lugar para trabajar (GPTW).
Aunque cada generación tiene sus debilidades y fortalezas, se pueden obtener grandes beneficios de una convivencia cotidiana entre ellas en el ámbito laboral, ya que esto contribuye a potenciar el desarrollo personal y profesional, creando así equipos más flexibles y predispuestos a las transformaciones.
“El gran feedback de los empleados a través de la encuesta Trust Index de Great Place To Work, donde el 93% afirmó sentirse orgulloso de trabajar en esta organización, es para nosotros un honor. Pero también muestra que, adaptándonos a los cambios y aprendiendo de las nuevas generaciones, se logra crecimiento para el capital humano y, por ende, el éxito de la compañía”, concluyeron desde Kenwin.