Federico Bal hizo saber en las últimas horas el proceso al que se está sometiendo por decisión propia. Pero de qué se trata. Como si no hubiera tenido bastantes pinchazos a lo largo del último año y medio, con el tratamiento que debió hacer para superar un cáncer de colon, su amor por las agujas es archi conocido. Ama los tatuajes. Muchos dicen que hacerse el primero es un viaje de ida. Tal vez habrá que preguntarle a Cande y Marcelo Tinelli, que tiene gran parte de su cuerpo cubierto de tinta. O quizás, al hijo de Carmen Barbieri precisamente.





