Agustina Cherri presenta una propuesta diferente: lleva su rutina de skincare a la casa de los famosos
En esta serie de entregas especiales, Agustina Cherri presenta su línea de skincare natural y comparte una forma simple y actual de cuidar la piel.
Agustina Cherri lleva su rutina de skincare a la casa de los famosos en primera persona. (Foto: Archivo)
Mundía Delivery apareció como una propuesta distinta dentro del universo del skincare y rápidamente llamó la atención por su formato, su tono y el mensaje que transmite. Lejos de discursos técnicos o rutinas imposibles, la iniciativa puso el foco en algo más cercano: cómo cuidar la piel en la vida real, sin excesos y con productos pensados para sostenerse en el tiempo.
La creadora de Mundía, Agustina Cherri, decidió llevar su propia rutina de cuidado a la casa de distintas figuras conocidas. Lo hizo en primera persona, con naturalidad y humor, mostrando cómo se integran los productos a un día común, sin solemnidad ni promesas irreales. Así nació Mundía Delivery, una serie de entregas especiales que funcionan como encuentros cotidianos más que como demostraciones formales.
La propuesta se construyó desde una premisa clara: acercar el skincare a las personas desde un lugar posible, honesto y actual. En cada visita, la rutina se adapta al contexto, a los tiempos y a las dinámicas reales de quienes reciben a Agustina en sus casas.
Una idea que cambió la manera de mostrar el cuidado de la piel
Mundía presentó Mundía Delivery como una extensión natural del universo de la marca. La idea no fue solo mostrar productos, sino compartir una mirada sobre el cuidado personal que se aleja de la exigencia y se acerca a la experiencia cotidiana.
En cada episodio, Agustina Cherri llegó a la casa de un famoso con una consigna simple: presentar su línea de skincare natural y demostrar que una rutina breve puede ser suficiente cuando está bien pensada. El formato eligió el camino del humor, la charla distendida y la espontaneidad, elementos poco frecuentes en la comunicación tradicional del sector.
La cercanía fue uno de los rasgos más valorados del ciclo. No hubo escenografías artificiales ni discursos prefabricados. Hubo cocinas, livings y baños reales. Hubo tiempos interrumpidos, risas y comentarios sinceros sobre el día a día. Ese clima convirtió a Mundía Delivery en algo más que una acción de marca.
Las primeras visitas que marcaron el tono
Las primeras ediciones de Mundía Delivery tuvieron como protagonistas a Marcela Kloosterboer y Gastón Pauls. En ambos casos, el foco estuvo puesto en mostrar cómo una rutina simple puede integrarse a estilos de vida distintos, sin perder efectividad ni coherencia.
Durante esas visitas, Agustina presentó los productos que componen la línea y explicó de manera clara para qué sirve cada uno. Lo hizo sin tecnicismos innecesarios y con ejemplos concretos, vinculados a hábitos cotidianos. La propuesta fue entendida como una invitación, no como una imposición.
El público encontró en esos encuentros una identificación inmediata. No se trató de aspirar a una perfección inalcanzable, sino de reconocer que el cuidado de la piel también puede ser flexible, relajado y amable.
Agustina Cherri y Luciano Pereyra
Un nuevo episodio que sumó otra mirada
Luego de esas primeras experiencias, Mundía Delivery sumó un nuevo episodio con Luciano Pereyra. La visita mantuvo el espíritu original del ciclo y reforzó la idea de que el skincare no responde a un único perfil ni a una única rutina posible.
En ese encuentro, Agustina volvió a mostrar cómo los productos pueden incorporarse de manera sencilla, respetando los tiempos y las preferencias personales. La charla giró en torno a la importancia de generar hábitos sostenibles y a la necesidad de dejar atrás la idea de rutinas extensas como única opción válida.
Cada episodio aportó matices distintos, pero todos compartieron una misma lógica: acercar el cuidado de la piel desde la experiencia real y no desde la promesa exagerada.
El hongo Reishi como eje de la formulación
La línea Mundía está formulada a base de hongo Reishi, un activo de origen natural que se consolidó como una tendencia global dentro de la cosmética contemporánea. Su uso se remonta a décadas atrás y hoy volvió a ocupar un lugar central en fórmulas que priorizan procesos respetuosos y una relación más consciente con la piel.
Dentro de las fórmulas, el Reishi se destacó por varios aspectos clave. Entre ellos, su aporte a la hidratación, su acción antioxidante y su capacidad para fortalecer la barrera cutánea. Estas propiedades lo convirtieron en un aliado para el cuidado diario, especialmente en contextos urbanos y rutinas exigentes.
Mundía incorporó este activo como parte de una filosofía que busca equilibrar innovación y naturaleza. El objetivo no fue seguir una moda pasajera, sino construir una línea coherente con una mirada actual del skincare.
Una rutina de cuatro pasos pensada para la vida real
La rutina Mundía está compuesta por cuatro productos diseñados para acompañar el día a día de forma práctica. Esta elección respondió a una nueva manera de entender el cuidado de la piel: menos pasos, más atención y hábitos que puedan sostenerse en el tiempo.
Cada producto cumple una función específica dentro de la rutina, evitando superposiciones innecesarias. La propuesta apunta a simplificar sin resignar calidad ni resultados, un enfoque que ganó relevancia en los últimos años dentro de la cosmética global.
Mundía Delivery funcionó como el espacio ideal para mostrar esta lógica en acción. Al verlo aplicado en contextos reales, el mensaje se volvió más claro y cercano. La rutina dejó de ser un concepto abstracto y pasó a ser una práctica posible.
La faceta emprendedora de Agustina Cherri
Uno de los aspectos que Mundía Delivery puso nuevamente en foco fue la faceta emprendedora de Agustina Cherri. Lejos de limitarse a ser la imagen de la marca, Agustina estuvo involucrada en el desarrollo de la línea desde su origen.
Esa participación activa se reflejó en la manera en que presentó los productos y explicó su uso. No habló desde un guion ajeno, sino desde el conocimiento y la experiencia personal. Esa coherencia fortaleció el vínculo entre la marca y su comunidad.
Mundía Delivery también funcionó como un relato sobre el proceso de creación, sobre las decisiones detrás de cada fórmula y sobre la intención de construir algo alineado con valores personales.