Alerta por una tormenta solar extrema: cómo puede impactar en la Tierra
Una llamarada solar extrema provocó una tormenta geomagnética que activó alertas por posibles impactos en sistemas tecnológicos clave.
Una llamarada solar extrema provocó una tormenta geomagnética que activó alertas por posibles impactos en sistemas tecnológicos clave.
Una fuerte tormenta solar afecta a la Tierra tras el impacto de una eyección de masa coronal generada por una llamarada solar de clase X, la categoría más intensa dentro de la clasificación científica. El fenómeno alcanzó niveles que no se registraban desde octubre de 2003 y activó alertas en los principales centros de monitoreo del clima espacial.
El evento ya produjo auroras visibles en regiones poco habituales y llevó a operadores de redes eléctricas, satélites, sistemas de navegación y comunicaciones a revisar sus protocolos preventivos. Los organismos especializados advirtieron que se trata de uno de los episodios de actividad solar más intensos de los últimos 22 años.
Tormenta solar: qué impacto puede tener en la Tierra
tormenta-solar-afecto-comunicaciones
Antes de su llegada, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó la advertencia a nivel G4 en la escala geomagnética, una de las categorías más altas, asociada a riesgos relevantes para redes eléctricas, satélites y sistemas de posicionamiento global (GPS).
Las corrientes geomagnéticas inducidas pueden ingresar a los sistemas de transmisión eléctrica y afectar transformadores, especialmente en regiones de alta latitud. Para evitar daños físicos, algunos mecanismos de protección automática desconectan componentes clave, una medida que reduce riesgos técnicos pero puede provocar interrupciones temporales del servicio.
La aviación comercial también se encuentra entre los sectores más atentos. Los vuelos que atraviesan rutas polares pueden experimentar interferencias en las comunicaciones de alta frecuencia y un leve aumento de la radiación recibida por tripulaciones y pasajeros. Por ese motivo, las autoridades notificaron a aerolíneas y organismos reguladores para que evalúen ajustes operativos.
En el ámbito espacial, los astronautas que se encuentran en órbita terrestre baja, como los de la Estación Espacial Internacional, enfrentan un mayor riesgo de exposición a la radiación. En esos casos, los protocolos prevén el traslado a módulos con mayor protección.
El Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) comunicó la situación a la NASA, la Administración Federal de Aviación, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias y a operadores de redes eléctricas y satelitales. “Estamos realizando contactos para asegurarnos de que todos los responsables de infraestructuras tecnológicas clave estén al tanto de lo que está ocurriendo”, explicó el pronosticador Shawn Dahl.
Por el momento, los especialistas no anticiparon impactos tecnológicos generalizados para la población, aunque mantienen un monitoreo constante del fenómeno.
Antecedentes de eventos similares
El episodio actual remite a las tormentas solares de octubre de 2003, cuando eventos de intensidad comparable provocaron apagones en Suecia y daños en transformadores eléctricos en Sudáfrica. Más recientemente, una tormenta geomagnética extrema registrada en mayo de 2024 generó inconvenientes puntuales en sistemas que dependen del GPS.
Los especialistas señalan que este tipo de fenómenos se produce con mayor frecuencia durante las fases de mayor actividad del ciclo solar, un patrón natural que se extiende por aproximadamente once años.
Cómo se forman las tormentas solares
tormenta-sol
Las tormentas solares se originan cuando el Sol expulsa grandes cantidades de plasma y campos magnéticos al espacio, en fenómenos conocidos como eyecciones de masa coronal (CME). Estas nubes energéticas viajan a través del viento solar y, cuando su trayectoria apunta hacia la Tierra, interactúan con la magnetosfera, el campo magnético que protege al planeta.
En este caso, la eyección fue impulsada por una llamarada de clase X, que liberó partículas cargadas de alta energía. Al alcanzar la magnetosfera, esas partículas alteraron el campo magnético terrestre y dieron lugar a una tormenta geomagnética de alcance global.
Durante los episodios más severos, los efectos pueden extenderse a latitudes medias y bajas, lo que explica la observación de auroras en zonas donde este fenómeno no es habitual.