De acuerdo con su relato, el conflicto se desató al momento de retirarse del local, cuando personal del lugar les reclamó consumos que, aseguró, ya habían sido abonados. “Pagamos la entrada y todo lo que consumimos. Cuando estábamos por salir, nos retienen y nos dicen que con la pulsera había cosas que no habíamos pagado. Nosotras habíamos pagado todo en el momento. Tengo los comprobantes, con los horarios y todo”, afirmó a El Liberal.
La discusión se intensificó cuando comenzaron a cuestionar lo que consideraban un cobro indebido. “Empezamos a decirles que nos estaban robando, que eran unos ladrones. Ellos se nos reían en la cara. Pagamos de todos modos”, agregó.
Siempre según su versión, el episodio continuó fuera del boliche. Páez sostuvo que, mientras descendían por las escaleras, empleados del local las siguieron y realizaron gestos obscenos. “Se agarraban los genitales, nos señalaban y se reían”, describió.
Fue en ese contexto, dijo, que reaccionó de manera inapropiada. “Ahí es cuando yo hago ese gesto. No los llegaba a ver bien. Los gestos eran más para mis amigas”.
Ese momento quedó registrado por las cámaras de seguridad del establecimiento y dio origen a la denuncia penal. Medios brasileños indicaron que las imágenes fueron interpretadas como un acto de carácter racista, en particular por el uso del término “mono”, considerado ofensivo y discriminatorio en Brasil.
“Estoy muy arrepentida de esa reacción”, sostuvo la joven, quien además aseguró atravesar una fuerte angustia. “Estoy recibiendo muchísimas amenazas. Cerré mis cuentas. Estoy muerta de miedo, literal”, afirmó.
Según informó el diario O Globo, Páez aún no cumplió con la colocación de la tobillera electrónica dispuesta por la Justicia y tiene un plazo de cinco días para hacerlo. La medida busca evitar una salida repentina del país mientras avanza la investigación.
De acuerdo con el detective Diego Salarini, jefe de la Comisaría 11 de Río de Janeiro, la causa se encuentra en su etapa final y será elevada al Ministerio Público en el transcurso de la semana. Además, se esperan nuevas declaraciones de la presunta víctima y de testigos directos, entre ellos el gerente del local involucrado.
La defensa de la joven anunció que solicitará el secuestro de las grabaciones del incidente, al sostener que el contexto no fue analizado de manera integral. Además se adelantó que se realizará la presentación de un recurso de habeas corpus para intentar que Páez pueda regresar a la Argentina. “Entendemos que permanece casi detenida en circunstancias adversas y confusas”, sostuvo el abogado Sebastián Robles.
Ante el agravamiento de su estado anímico y las amenazas recibidas a través de redes sociales, según se informó, la familia evalúa viajar de urgencia a Brasil para acompañarla.