Por qué la Tierra va camino a tener días de 25 horas, según la NASA
Estudios y mediciones de la NASA muestran que la Tierra atraviesa un fenómeno natural que modifica, de manera gradual, la duración de sus días.
La NASA estudia desde hace décadas los cambios en la rotación terrestre y su impacto en la duración del día.
La duración del día en la Tierra no es un parámetro rígido. De acuerdo con explicaciones científicas de la NASA, la rotación del planeta atraviesa un proceso de desaceleración gradual que, proyectado a muy largo plazo, podría derivar en días de 25 horas. Se trata de un fenómeno natural, medido con precisión y explicado por la propia agencia espacial estadounidense.
Desde la NASA señalan que la Tierra no gira siempre a la misma velocidad. “Estrictamente hablando, un día dura 86.400 segundos. Sin embargo, el día solar medio, la duración promedio basada en cuánto tarda la Tierra en rotar, es de aproximadamente 86.400,002 segundos”, explicaron en un artículo publicado en su sitio oficial.
Esa diferencia mínima existe porque, como aclara el mismo texto, “la rotación de la Tierra se está desacelerando un poco”.
El motivo central de ese freno es la interacción gravitatoria entre la Tierra, la Luna y el Sol. La NASA describe este proceso como una especie de fuerza de frenado generada por las mareas, que con el paso del tiempo va restándole velocidad al giro terrestre. Ese efecto no es nuevo ni repentino. Ocurre desde hace millones de años y forma parte de la evolución natural del sistema Tierra Luna.
La agencia espacial también advierte que la rotación del planeta no solo cambia por razones astronómicas. Estudios financiados por la NASA indican que las modificaciones en la distribución de la masa terrestre influyen en la duración del día. En ese sentido, la agencia afirma que “los cambios relacionados con el clima en la superficie de la Tierra, sean o no causados por el ser humano, son factores importantes de los cambios que estamos observando en la rotación del planeta”.
tierra-25horas
Estos movimientos incluyen el derretimiento de glaciares, el desplazamiento de grandes volúmenes de agua y variaciones en la atmósfera. Aunque su impacto es pequeño, la NASA remarca que contribuyen a las variaciones que los científicos miden de manera constante mediante relojes atómicos y técnicas de observación de alta precisión.
Recién cuando estos datos se analizan en escalas geológicas aparece la proyección que alimenta la idea de días más largos. La propia NASA aclara que la desaceleración es extremadamente lenta. En promedio, el alargamiento del día se mide en milésimas de segundo por siglo. Bajo ese ritmo, la posibilidad de que la Tierra alcance días de 25 horas quedaría ubicada dentro de unos 200 millones de años, muy lejos de cualquier impacto en la vida humana.
Por eso, desde la agencia espacial subrayan que no se trata de una advertencia ni de un escenario cercano, sino de una consecuencia natural de las leyes físicas que gobiernan la rotación del planeta. Un proceso real, medible y silencioso, que avanza tan lentamente que solo puede entenderse cuando se observa la historia de la Tierra a escala planetaria.