Exclusivo A24

Comodoro Rivadavia: devastadoras imágenes del barrio que quedó partido tras el desprendimiento del Cerro Hermitte

El periodista Alejandro Pueblas recorrió la zona afectada en Comodoro Rivadavia y mostró los sectores más comprometidos por el desplazamiento del cerro Hermitte.

Impacto total en Comodoro Rivadavia: las devstadoras imagesnes del barrioque quedó partido tras el desprendimiento del Cerro Hermitte

Impacto total en Comodoro Rivadavia: las devstadoras imagesnes del barrioque quedó partido tras el desprendimiento del Cerro Hermitte

La situación en Comodoro Rivadavia es mucho más grave de lo que mostraron las primeras imágenes. Con el correr de las horas y a partir de los relevamientos realizados en la zona afectada, quedó en evidencia que el desplazamiento del cerro Hermitte provocó un daño estructural de enorme magnitud, con barrios enteros destruidos, viviendas inhabitables y un riesgo latente de nuevos derrumbes.

Desde el lugar de los hechos, el periodista Alejandro Pueblas recorrió junto al equipo de A24 uno de los sectores más comprometidos. Allí, lo que antes era un paisaje verde y parejo hoy se transformó en una escena desoladora: grandes extensiones de tierra se deslizaron cuesta abajo, arrastrando árboles, cañerías, calles y viviendas.

“Todo eso que ya no tiene verde es lo que se deslizó. Era una cancha de golf, un suelo como una mesa de billar, y ahora quedó hecho un bollo”, describió Pueblas en vivo.

Embed

El fenómeno generó una modificación total del terreno. Donde antes había una llanura, ahora se formó una especie de montaña. Y donde había un cerro, directamente ya no existe. La erosión fue tan profunda que las copas de los árboles apenas asoman entre la tierra, completamente enterrados por el corrimiento.

Las consecuencias humanas son devastadoras. Varias casas quedaron reducidas a escombros, otras están partidas al medio o apoyadas sobre suelo blando, con riesgo de colapso. En algunas cuadras, las viviendas se desplazaron hasta 100 metros, quedando inclinadas y sin posibilidad de ser habitadas nuevamente. Ante este escenario, muchos vecinos debieron escapar trepando la tierra desplazada para poder salir de la zona.

La escena se repite a lo largo del barrio: mudanzas improvisadas, personas cargando lo poco que pudieron rescatar y retenes policiales que controlan el ingreso. “Los dejan pasar de a uno o de a dos para cercar lo poco que les quedó”, explicó Pueblas mientras mostraba camionetas cargadas con electrodomésticos y muebles.

El testimonio de un vecino en primera persona

Jonathan, uno de los vecinos afectados, relató con angustia cómo vivió el momento del derrumbe. “Fue un panorama terrorífico. La gente bajaba llorando, asustada, con los perros, en pantalón corto. Era de noche, no sabías si se iba a volver a caer todo”, contó. Padre de dos nenas pequeñas, explicó que su prioridad fue rescatar los documentos: “Por lo menos tener una identidad para poder hacer trámites”.

El vecino confirmó que su casa ya no podrá volver a ser habitada. “Acá no se puede vivir más. Aunque pasen cinco o diez años, nadie va a volver a construir para que se vuelva a caer”, aseguró. Además, detalló que la zona ya venía mostrando señales de alerta: casas que se movían varios centímetros, postes inclinados, cables colgando y cortes constantes de servicios.

Desde Defensa Civil, el director general Sebastián Barrio Nuevo confirmó que el riesgo continúa. “Esto puede evolucionar y cambiar. No podemos quitar los ojos del cerro”, advirtió. Según explicó, geólogos de la universidad y del SEGEMAR detectaron grietas, fisuras y movimientos que podrían derivar en nuevos desplazamientos.

comodoro

Por ese motivo, las autoridades establecieron zonas de riesgo, amarilla y naranja, y avanzaron con la evacuación de sectores completos, como el barrio Médanos. El ingreso a las viviendas solo está permitido de manera controlada y escoltada. “Priorizamos la seguridad. Antes de dejar entrar a alguien, verificamos que la estructura esté en condiciones”, explicó el director de defensa civil, Sebastián Barrionuevo.

La emergencia moviliza a múltiples áreas del Estado: Defensa Civil, Protección Civil, Policía, Bomberos, Cruz Roja y equipos sociales. Sin embargo, el desgaste es evidente. “Estamos trabajando desde el sábado con poco descanso. Somos seis agentes, turnándonos en jornadas de 12 horas”, reconoció el funcionario.

Mientras tanto, la incertidumbre domina a los vecinos. Nadie sabe cuándo terminará la emergencia ni cuál será el futuro del barrio. Lo único claro es que una parte de Comodoro Rivadavia cambió para siempre. “Acá no medimos hasta dónde llegó el agua, como en una inundación. Acá vemos hasta dónde llegó la montaña”, resumió gráficamente Pueblas.