La caída del poderoso empresario generó conmoción en el fútbol costarricense, ya que desde 2020 presidía el club Liberia, una institución tradicional asentada en la provincia de Guanacaste. Además, posee varias estaciones de servicio de combustible y era considerado uno de los hombres fuertes de la región.
El fiscal general Carlo Díaz confirmó la gravedad de las acusaciones y reveló que la investigación es de carácter internacional.
Mientras tanto, el director del Organismo de Investigación Judicial evitó brindar más detalles debido al secreto de la causa, aunque reconoció que se trata de una operación conjunta con agencias estadounidenses.
Ahora, Eusse permanecerá detenido mientras avanza el proceso de extradición, una posibilidad que se volvió viable luego de la reforma constitucional aprobada en Costa Rica en 2025, que permite entregar a ciudadanos nacionales y naturalizados por delitos de narcotráfico y terrorismo.
La captura del dirigente ocurre en un contexto crítico para Costa Rica, país que se convirtió en uno de los principales centros logísticos utilizados por organizaciones criminales para mover cocaína desde Sudamérica hacia Estados Unidos y Europa.
En los últimos meses, varias figuras de alto perfil fueron extraditadas, entre ellas el exministro de Seguridad Celso Gamboa y otros reconocidos presuntos narcotraficantes.
La detención de Wilder Eusse vuelve a sacudir al deporte y deja a un presidente de club enfrentando cargos que podrían derivar en una larga condena en Estados Unidos.