Sin embargo, sus declaraciones generaron malestar entre algunos usuarios que se presentaron como editores y cuestionaron la manera en que describió el trabajo de edición. En las respuestas que circularon en redes, varios apuntaron contra su rol como clienta y plantearon que las diferencias con los profesionales también pueden estar relacionadas con la forma en que se comunican los pedidos y las expectativas.
“Si contratás varias veces y siempre te pasa lo mismo, el problema sos vos como clienta. No entendés que pagar un servicio es diferente a contratar un empleado”, escribió uno de los usuarios que criticó sus dichos.
Otro comentario fue todavía más duro con la influencer: “Siendo editor, estos clientes son los peores”. En esa misma publicación, el usuario cuestionó las exigencias que, según su postura, algunos clientes imponen a quienes trabajan en edición y también apuntó contra los honorarios que se ofrecen por esos servicios.
La frase que más irritó a algunos profesionales fue la comparación entre el tiempo que demanda una edición y la posibilidad de resolverla en apenas cinco minutos. En respuesta a ese planteo, otro usuario defendió su formación y su experiencia en el área.
“Yo no me quemé las pestañas estudiando de montaje para que venga una pelo... a decir ‘lo edito en cinco’”, escribió, en un comentario que reflejó el enojo de parte de quienes salieron a cuestionar a Belu.
También hubo respuestas que hicieron hincapié en la diferencia entre tener que corregir una entrega y minimizar el trabajo de otra persona. “‘Lo edito yo en cinco minutos’. Es la clara intención de desvalorizar el laburo del otro. Si quiere exclusividad, que la pague”, expresó otro usuario.
Las críticas no se limitaron a la discusión sobre los tiempos de entrega. Algunos de los comentarios también cuestionaron la popularidad de la influencer y utilizaron expresiones descalificadoras contra ella. “No entiendo cómo pueden hacer famosa a esta”, escribió otro usuario, mientras que otros le sugirieron que editara sus propios videos si consideraba que podía resolverlos más rápido.
De esta manera, una queja de Belu Lucius sobre sus experiencias al contratar equipos creativos derivó en una discusión sobre el reconocimiento del trabajo de los editores. Mientras la influencer hizo hincapié en las demoras y las correcciones que, según su relato, le tocó afrontar, algunos profesionales interpretaron sus palabras como una desvalorización de su tarea.