Los bizcochitos de queso son ideales para acompañar los mates. Con pocos ingredientes y en simples pasos, esta receta permite obtener aproximadamente 30 unidades, doradas y crocantes por fuera, pero tiernas por dentro.
Con pocos ingredientes y una preparación sencilla, esta receta permite hacer unos bizcochitos dorados y crocantes por fuera, pero tiernos por dentro.

Con pocos ingredientes y una preparación sencilla, esta receta permite hacer unos bizcochitos dorados y crocantes por fuera, pero tiernos por dentro.
Los bizcochitos de queso son ideales para acompañar los mates. Con pocos ingredientes y en simples pasos, esta receta permite obtener aproximadamente 30 unidades, doradas y crocantes por fuera, pero tiernas por dentro.
200 g de harina leudante (o común, junto con 1 cucharadita de polvo de hornear o leudante).
150 ml de leche entera a temperatura ambiente, más una cantidad adicional para pincelar.
1/2 cucharadita de sal fina.
4 cucharadas soperas de queso rallado (2 cucharadas para incorporar a la masa y 2 cucharadas reservadas para la superficie).
30 g de manteca derretida (o 30 ml de aceite de girasol).
Harina adicional para espolvorear la superficie de trabajo.
Grasa o aceite vegetal para la placa de horneado.
(La receta corresponde al canal de YouTube "Recetas Materas")
1. Integración de los ingredientes
En un recipiente amplio, colocar la harina leudante (o la harina común combinada con la cucharadita de polvo de hornear), la media cucharadita de sal fina, dos cucharadas soperas de queso rallado, los 30 g de manteca derretida (o 30 ml de aceite) y los 150 ml de leche. Mezclar todos los ingredientes con una cuchara o espátula hasta formar una masa blanda y húmeda que no se pegue a las manos.
2. Amasado
Espolvorear ligeramente la mesada con harina y volcar la preparación con ayuda de un cornet, una espátula o las manos. Amasar de forma suave y continua durante 5 a 6 minutos. No es necesario obtener una superficie perfectamente plana ni completamente lisa: la masa debe quedar maleable y levemente rugosa.
3. Estirado y fijación del queso
Sobre la mesada enharinada, estirar la masa con un palote, procurando darle un grosor considerable y una forma rectangular o cuadrada. A continuación, distribuir por encima las dos cucharadas soperas restantes de queso rallado y pasar nuevamente el palote con suavidad para que el queso quede adherido a la masa.
4. Corte y distribución
Con una cuchilla o un cortante de repostería, cortar la masa en cuadrados, triángulos o círculos. Colocar las piezas separadas entre sí sobre una placa para horno previamente enmantecada o aceitada.
5. Pincelado y horneado
Pincelar la superficie de cada bizcochito con un poco de leche para favorecer el dorado. Llevar a horno precalentado a 200 °C durante 15 minutos aproximadamente, hasta que los bizcochitos estén dorados de manera pareja y listos para servir.