1. Preparar el horno y el molde
Precalentar el horno a 175 °C. Forrar la base de un molde de 22 centímetros de diámetro con papel manteca y recortar el excedente. Colocar spray desmoldante o materia grasa en las paredes interiores.
2. Separar los huevos
Separar las claras de las yemas y colocar cada preparación en un recipiente amplio.
3. Batir las claras
Agregar una pizca de sal a las claras y comenzar a batir. Cuando adquieran un tono blanquecino, incorporar aproximadamente la mitad del azúcar.
Continuar batiendo a velocidad alta hasta obtener claras a punto de nieve. Estarán listas cuando el batido quede firme y conserve la forma.
4. Preparar las yemas
Agregar la leche y el resto del azúcar al recipiente con las yemas. Batir durante aproximadamente dos minutos.
5. Incorporar los ingredientes secos
Mezclar la harina con el polvo de hornear y el cacao. Tamizar la preparación sobre las yemas para evitar que se formen grumos.
Integrar hasta obtener una masa uniforme.
6. Incorporar las claras
Agregar las claras batidas de manera gradual y mezclar con movimientos envolventes y suaves para conservar el aire incorporado durante el batido.
Es importante llegar hasta el fondo del recipiente para que todos los ingredientes queden bien integrados.
7. Hornear
Volcar la preparación en el molde y distribuirla de manera uniforme. Dar unos golpes suaves al molde contra la mesada para favorecer la liberación de las burbujas de aire más grandes.
Colocar el molde en el segundo nivel de un horno de cinco alturas, contando desde abajo, y cocinar durante aproximadamente 50 minutos a 175 °C.
A los 45 minutos la preparación todavía puede estar blanda. Por eso, se recomienda esperar hasta los 50 minutos para realizar la prueba del palillo. Si al introducirlo en el centro sale limpio, el bizcochuelo está listo.
8. Desmoldar y enfriar
Retirar el bizcochuelo del horno y desmoldarlo mientras todavía está caliente. Si se encuentra adherido a las paredes, pasar cuidadosamente un cuchillo por los bordes.
Trasladarlo a una bandeja utilizando el papel de la base. Una vez que esté tibio, se recomienda cortarlo con un cuchillo de sierra para no dañar la miga.
El resultado es un bizcochuelo de chocolate alto y esponjoso, con una altura que puede alcanzar casi los 9 centímetros.