Cazzu explicó que esa sesión fue la última con ese profesional, ya que entendió que no podía seguir exponiéndose a una mirada que condicionaba su identidad y sus decisiones.
“Un ángel me dijo: ‘No es acá’. Mira lo que te está diciendo tu terapeuta, que tiene en sus manos tu psiquis. Y yo pensaba: ¿Vos me viste dejar de ir a un concierto? ¿Dejar de hacer una canción? ¿Dejar un featuring porque a mi novio le caía mal? ¿Por qué me estás diciendo esto?”, recordó.
La artista confesó que salir de ese vínculo no fue fácil, pero que encontró sostén en sus amistades. “Le conté a una amiga lo que había pasado y me dijo: ‘No vuelvas más’. Y tenía razón”, sumó.
Para la cantante, este episodio refleja un problema social más amplio: las resistencias que todavía existen hacia mujeres con poder, voz propia y capacidad de decisión. “Esas cosas te hacen pensar que en todos lados hay alguien a quien le molesta una mujer que está adquiriendo poder o que tiene potencial para el poder”, cerró.
Con esta confesión, Cazzu compartió una vivencia personal y abrió un debate sobre el rol de la terapia, los prejuicios en los espacios de salud mental y la importancia de saber cuándo es momento de cerrar una puerta para protegerse.