A continuación, se prepara la solución desinfectante. La recomendación es colocar 20 ml de amonio cuaternario en 500 ml de agua dentro de un rociador. También se puede utilizar un desinfectante habitual, siempre siguiendo las cantidades indicadas por el fabricante.
Antes de pulverizar, es importante proteger la boca y la nariz para evitar respirar las partículas que quedan suspendidas en el aire. Luego se aplica la solución sobre la parte exterior, la tapa, la base, las paredes cercanas y el piso.
Una vez aplicado, el producto debe permanecer entre 2 y 5 minutos sin secarse, para que actúe sobre los gérmenes y las bacterias.
Por último, se pasa un paño de fibra húmedo exclusivo para el sanitario. Para evitar trasladar la suciedad de un lugar a otro, conviene comenzar por las zonas menos contaminadas, como la tapa o el tanque, y terminar en aquellas con mayor contacto o presencia de bacterias, como la base y el piso.
De esta manera, el procedimiento permite combinar la remoción de la suciedad visible con la desinfección y lograr una correcta higiene del baño.