Para la segunda etapa se utilizarán dos cucharadas de percarbonato de sodio, que funciona como agente activo de blanqueamiento y desinfección.
Primer paso: eliminar la suciedad y la grasa
En un recipiente amplio se coloca agua caliente y se agrega una cucharada de detergente en polvo. Luego se incorporan los 20 mililitros de desengrasante concentrado o una cantidad mayor si se trata de un producto no concentrado.
La mezcla debe revolverse hasta que el detergente se disuelva por completo. Después, se colocan los trapos de limpieza y se los masajea brevemente para facilitar que la solución penetre en las fibras.
Los paños deben quedar en remojo durante una hora. Una vez cumplido ese tiempo, se desecha el agua, que contendrá parte de la suciedad y las impurezas, y se escurren los trapos.
Segundo paso: desmanchar y desinfectar
Una vez eliminada la grasa, comienza la segunda etapa del método. Para esto, se prepara una mezcla con mitad de agua fría y mitad de agua hirviendo, en una proporción de 50/50.
A esa preparación se agregan dos cucharadas de percarbonato de sodio. Luego se vuelven a introducir los trapos y se los masajea suavemente para distribuir el producto de manera uniforme sobre las fibras.
En esta instancia, los paños deben permanecer en remojo durante una a dos horas.
El último paso: enjuagar los trapos
Finalizado el segundo remojo, se debe realizar un enjuague abundante con agua limpia para eliminar los restos de los productos utilizados durante el proceso.
El enjuague puede hacerse a mano o en un lavarropas convencional, según la forma habitual de lavado de cada hogar.