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Finanzas personales

Deuda en la tarjeta de crédito: qué hacer si no se puede pagar el mínimo

No poder pagar el mínimo de la tarjeta de crédito genera fuertes cargos punitorios y complica la situación financiera. Conocer los pasos correctos para frenar la deuda es clave para recuperar el control.

16 de octubre de 2025 - 11:50
Deuda en la tarjeta de crédito: qué hacer si no se puede pagar el mínimo

Conocer estrategias concretas para enfrentar la deuda del pago mínimo de la tarjeta de crédito puede marcar la diferencia y evitar que la situación se descontrole.

Cuando no se puede abonar el pago mínimo de la tarjeta de crédito es indispensable tomar medidas con prontitud para evitar que la deuda se vuelva incontrolable debido a los intereses punitorios que comienzan a acumularse con la entidad bancaria.

Un reciente estudio de Quantum Finanzas indicó que la mora en tarjetas de crédito en Argentina pasó del 1,6% en noviembre de 2024 al 2,9% en abril de 2025, un aumento del 46% en apenas seis meses, lo que refleja la tendencia en la dificultad de afrontar esos pagos.

Qué hacer si no se puede pagar el mínimo de la tarjeta

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1. Dejar de usar la tarjeta

El primer paso es suspender cualquier consumo adicional. Cada gasto nuevo aumenta la deuda y los intereses, complicando la situación.

2. Contactar al banco y evaluar refinanciación o un préstamo personal

Hablar con la entidad permite explorar planes de pago más flexibles o refinanciación de la deuda. En algunos casos, también puede ser útil considerar un préstamo personal: aunque suele incluir tasas altas y cargos administrativos, generalmente resulta más económico que los intereses punitorios de la tarjeta.

3. Abonar más que el mínimo cada mes

Pagar solo el mínimo mantiene la tarjeta activa y evita la mora, pero la deuda tardará mucho más en liquidarse y seguirá acumulando intereses. Siempre que sea posible, es recomendable destinar el máximo disponible al pago mensual, ya que esto frena el crecimiento de la deuda, reduce los intereses acumulados y ayuda a recuperar el control financiero.

Préstamo personal: cuándo conviene y cuándo no

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Conviene: cuando la tasa es más baja que la de la tarjeta, porque permite dividir la deuda en cuotas fijas y ahorrar intereses. También ayuda a organizar mejor el presupuesto y tener pagos previsibles.

No conviene: cuando la tasa es igual o más alta que la tarjeta, si hay costos adicionales que encarecen la operación o si no se tiene capacidad de pago suficiente, porque podría generar sobreendeudamiento.

Ejemplo práctico:

Si la tarjeta tiene $100.000 de deuda con un interés del 110% anual y un préstamo personal permite cubrir el mismo monto en 12 cuotas con un 70% anual, usar el préstamo resulta más conveniente: se pagan menos intereses totales y se evita que la deuda crezca de manera exponencial.

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