- Verter la leche en una cacerola de buena calidad y llevarla a hervor. Una vez que rompa el hervor, retirarla del fuego y colarla para eliminar cualquier impureza.
- Lavar la cacerola, volver a colocar la leche colada y agregar el azúcar junto con la esencia de vainilla.
- Llevar la preparación a fuego fuerte y revolver de manera constante con una cuchara de madera hasta que el azúcar se disuelva por completo.
- Cuando la leche vuelva a hervir, incorporar el bicarbonato de sodio. En este momento se formará una capa de espuma en la superficie, una reacción normal por la incorporación de este ingrediente.
- Bajar el fuego al mínimo y dejar que la preparación se cocine lentamente. Durante esta etapa, revolver con la cuchara de madera cada 15 minutos.
- Cuando la leche comience a espesarse y adquiera una consistencia similar a una salsa blanca, será necesario revolver de forma continua. Este proceso puede extenderse entre una hora y media y dos horas.
- La preparación estará lista cuando tome el color característico del dulce de leche y, al pasar la cuchara por el fondo de la cacerola, se formen surcos que permitan ver la base.
Cómo saber cuándo está listo el dulce de leche casero
Uno de los puntos más importantes de la receta es retirar la preparación del fuego en el momento justo. Aunque al finalizar la cocción pueda parecer algo líquida, continuará espesándose mientras se enfría.
Si se deja más tiempo del necesario, el resultado puede ser demasiado firme y perder la textura cremosa buscada. En caso de que quede muy duro, es posible recuperarlo agregando pequeñas cantidades de leche tibia y mezclando hasta lograr nuevamente la consistencia deseada.
Con estas cantidades se obtiene aproximadamente 1 kilo de dulce de leche casero, aunque el rendimiento final puede variar según el tiempo de cocción y la evaporación de la leche.