La decisión de cerrar sus perfiles llegó en medio de ese escenario de exposición y ataques. Owono pasó de ser protagonista de una acción deportiva a recibir una ola de agresiones digitales, mientras el caso continúa generando preguntas sobre lo sucedido y las posibles responsabilidades.
Sin embargo, hay una cuestión central: la responsabilidad penal del arquero no está establecida. Una expulsión durante un partido y la indignación de los hinchas no equivalen a una condena judicial. La eventual intervención de la Justicia deberá determinar, con pruebas, si existió alguna conducta penalmente reprochable.
Mientras tanto, la muerte de Jesús de Miguel dejó una profunda herida en el fútbol español y abrió un debate que excede lo deportivo: cómo se procesa una tragedia de semejante magnitud sin que el dolor se transforme en amenazas y violencia contra otra persona.