El presente de Julieta Poggio combina felicidad y angustia. Es que, luego de compartir con sus seguidores la alegría por haber adoptado una gatita, la ex participante de Gran Hermano atraviesa un momento sensible que la tiene movilizada.
Julieta Poggio adoptó una gatita y su vida cambió por completo. Todo era felicidad y alegría, pero la ex Gran Hermano tuvo que tomar una difícil decisión.
El presente de Julieta Poggio combina felicidad y angustia. Es que, luego de compartir con sus seguidores la alegría por haber adoptado una gatita, la ex participante de Gran Hermano atraviesa un momento sensible que la tiene movilizada.
Días atrás, Julieta había contado con entusiasmo la llegada de su nueva mascota, a la que rápidamente integró como parte fundamental de su vida cotidiana. Sin embargo, en medio de esa felicidad, surgió una situación que la afectó más de lo esperado: un viaje laboral que la obliga a separarse temporalmente del animal.
Durante su participación en La Casa Streaming, Poggio explicó que debe viajar a Tucumán y luego a Córdoba, lo que implica dejar a la gatita al cuidado de su novio, Fabrizio Maida. "Estoy culposa porque hoy me voy a Tucumán, después a Córdoba y la tengo que dejar a mi hija. Se queda con Fabrizio (Maida). Obvio, yo le hablo todo. Le expliqué que me voy por cuatro días. Le dije: 'me voy cuatro días, no te enojes conmigo'. Le di muchos besos en la panza", relató con ternura.
La emoción fue en aumento cuando sus compañeros quisieron profundizar en el tema. Visiblemente conmovida, Julieta no pudo contener lo que le pasaba y fue contundente: "Basta porque me pongo a llorar". Así, entre la alegría por su nueva compañera y la culpa por la distancia momentánea, la influencer dejó en claro el fuerte vínculo que ya construyó con su mascota.