Otro punto importante es simplificar el ambiente. Menos alfombras, menos adornos y menos superficies cargadas de objetos implican menos lugares donde se deposita el polvo. Los pisos lisos, como madera, vinilo o linóleo, facilitan la limpieza. Si hay alfombras, es preferible que sean de pelo corto y aspirarlas semanalmente con un equipo con filtro HEPA.
En hogares con mascotas, lo más recomendable para quienes tienen alergia a la caspa animal es mantenerlas fuera del dormitorio. Aunque bañarlas con regularidad puede disminuir parte de los alérgenos, no los elimina por completo, ya que todos los animales desprenden células de la piel.
Cocina y baño: humedad, moho y restos que atraen plagas
La cocina reúne dos factores que pueden complicar las alergias: humedad y restos de comida. El vapor de la cocción aumenta la humedad ambiental, por lo que es conveniente usar un extractor que expulse el aire hacia el exterior. Si solo recircula el aire, su efecto puede ser limitado.
También es clave revisar zonas donde pueden aparecer filtraciones: bajo mesada, canillas, heladera y gabinetes. Las pérdidas de agua deben repararse cuanto antes porque favorecen el crecimiento de moho. En la heladera conviene descartar alimentos vencidos o con hongos y limpiar la bandeja donde se acumula agua.
Los alimentos, incluido el alimento para mascotas, deberían guardarse en envases cerrados. La basura, por su parte, necesita un tacho con tapa y vaciado frecuente. Estas medidas reducen la posibilidad de atraer cucarachas o roedores, cuyos restos pueden actuar como desencadenantes en personas sensibles.
El baño requiere atención especial después de cada ducha. Ventilar, encender un extractor que descargue al exterior y secar superficies como bañera, azulejos o mamparas ayuda a limitar la humedad. Las cortinas de ducha, alfombras de baño y juntas de revestimientos deben revisarse seguido: si aparece moho, hay que lavarlos o reemplazarlos.
Para limpiar áreas con moho, puede usarse una solución con lavandina de cloro al 5%, siguiendo siempre las indicaciones del producto. Es fundamental no mezclar limpiadores, usar protección respiratoria si corresponde y mantener el ambiente ventilado.
La técnica de limpieza que evita levantar polvo
El error más común es sacar el polvo en seco. En lugar de plumeros o escobas que dispersan partículas, conviene usar paños húmedos o mopas apenas humedecidas en pisos lisos. Para alfombras y tapizados, la aspiradora con filtro HEPA ayuda a retener partículas pequeñas y evita que vuelvan al aire.
Las cortinas pesadas, sillones tapizados y alfombras de pared a pared pueden funcionar como reservorios. Cuando sea posible, es mejor optar por cortinas lavables, muebles de cuero, madera, metal o plástico, y superficies fáciles de limpiar.
En sótanos, lavaderos o ambientes con poca ventilación, el objetivo es mantener la humedad bajo control. Un deshumidificador puede ayudar, siempre que se limpie con frecuencia. Como referencia general, la humedad relativa del hogar debería mantenerse en 50% o menos, y la temperatura alrededor de 20 °C a 22 °C.
Reducir alérgenos en casa no depende de una limpieza intensa de vez en cuando, sino de una rutina constante: lavar textiles, ventilar sin generar humedad excesiva, reparar filtraciones, guardar alimentos correctamente y limpiar sin levantar polvo. Esos cambios simples pueden hacer que el aire interior sea más saludable y que los síntomas respiratorios tengan menos desencadenantes cotidianos.