La batería es uno de los componentes del celular que más se deteriora con el paso del tiempo. Sin embargo, algunos hábitos de carga y las condiciones en las que se utiliza el dispositivo pueden influir en su durabilidad.
El químico Vladimir Sánchez explicó qué hábitos de carga aceleran el desgaste de las baterías y compartió recomendaciones para prolongar su vida útil.

Los hábitos de carga y la temperatura influyen en el desgaste de la batería del celular y en su vida útil.
La batería es uno de los componentes del celular que más se deteriora con el paso del tiempo. Sin embargo, algunos hábitos de carga y las condiciones en las que se utiliza el dispositivo pueden influir en su durabilidad.
El químico Vladimir Sánchez, a través de su canal BreakingVlad, explicó cómo funcionan estos acumuladores, qué factores aceleran su desgaste y cuáles son las recomendaciones para conservarlos en mejores condiciones.
Las unidades de iones de litio están formadas por dos electrodos: uno negativo, conocido como ánodo, compuesto por láminas de grafito, y otro positivo, denominado cátodo, elaborado con óxidos de litio y cobalto.
Durante el proceso de carga, los iones se desplazan hacia el ánodo y se alojan entre las láminas de grafito. Según explica Sánchez, esta distribución es fundamental para el funcionamiento del componente, ya que evita que el material se acumule de manera desordenada y forme depósitos que pueden afectar su estabilidad.
Otro fenómeno que interviene en el envejecimiento es el crecimiento de la denominada capa SEI (interfase de electrolito sólido). Se trata de una película protectora que se forma sobre el ánodo. Sin embargo, cuando el dispositivo permanece demasiado tiempo con una carga elevada, aumenta la densidad de litio en ese electrodo y se favorecen procesos que hacen crecer esta capa.
Aunque cumple una función protectora, su engrosamiento excesivo consume litio disponible y aumenta la resistencia interna, lo que termina reduciendo la capacidad útil.
Una de las recomendaciones más difundidas en internet consiste en limitar la carga del teléfono al 80% para duplicar la vida útil. Sin embargo, Sánchez aclara que no existe evidencia científica que permita establecer ese porcentaje como una regla universal.
La duración depende de distintos factores, entre ellos la arquitectura de cada celda, su composición química y la manera en que evolucionan sus materiales con el paso del tiempo.
El químico también señala que las recargas parciales, por ejemplo, del 30% al 80%, generan menos estrés que llevarla habitualmente del 0% al 100%. No obstante, los ciclos equivalentes contabilizan la energía acumulada durante las cargas y descargas, pero no determinan por sí solos cuánto durará el componente.
La temperatura, uno de los factores que más influye en el desgaste
Para Sánchez, la temperatura es una de las variables de mayor impacto en la degradación electroquímica. Una unidad que permanece completamente cargada y expuesta a temperaturas de entre 50 °C y 60 °C puede deteriorarse mucho más rápido que otra que se mantiene en un ambiente fresco.
Por eso, las condiciones en las que se utiliza y se recarga el equipo también son importantes para conservar su capacidad.
Los teléfonos actuales incorporan circuitos de protección que interrumpen el flujo de energía cuando se alcanza el nivel máximo. Además, algunos modelos cuentan con sistemas de carga adaptativa que ralentizan el proceso y reducen el tiempo que el dispositivo permanece al 100%.
En cuanto a la carga rápida, Sánchez explica que una intensidad elevada puede provocar un fenómeno conocido como plating. Esto sucede cuando los iones de litio no tienen tiempo suficiente para incorporarse a las láminas de grafito y terminan depositándose en la superficie del ánodo como metal.
Este proceso acelera el deterioro y puede comprometer la seguridad si los sistemas electrónicos del teléfono no regulan correctamente la tensión y la corriente.
A partir de su explicación sobre los mecanismos de degradación, Vladimir Sánchez propone una serie de pautas para cuidar este componente:
Limitar la carga al 80% según el consumo: esta opción puede resultar conveniente para quienes utilizan alrededor del 50% o 60% de la autonomía diaria. En cambio, quienes necesitan toda la capacidad pueden llegar al 100% y aprovechar los sistemas de protección incorporados.
Evitar las temperaturas elevadas: no conviene conectar el equipo sobre superficies que retengan el calor, como ropa, camas o debajo de almohadas. Es preferible hacerlo en lugares frescos y ventilados.
Controlar el calentamiento durante los videojuegos: las sesiones prolongadas de juegos o el uso de aplicaciones exigentes pueden elevar la temperatura del dispositivo. Por eso, recomienda prestar atención al calentamiento.
Guardar el celular con una carga intermedia: si va a permanecer sin uso durante un período prolongado, lo aconsejable es conservarlo con un nivel cercano al 50%, en lugar de dejarlo completamente cargado o descargado.
No esperar a que llegue al 0% para recargarlo: iniciar el proceso cuando el indicador se encuentra alrededor del 10% es seguro y adecuado. No es necesario agotar por completo la carga antes de conectarlo.