La coupé SP5, con caja de cinco velocidades y motor 2.3 de 133 CV, era el modelo más buscado. Con tracción trasera y una postura agresiva, el Taunus fue un clásico que supo ganarse tanto a usuarios particulares como a empresas de taxis y flotas oficiales.
Renault 12 Break: símbolo de familia y trabajo
Otro de los autos que aparece en El Eternauta es la Renault 12 Break, la versión rural del popular R12. Producido localmente con un motor de 1.4 litros, el Break combinaba durabilidad, confort y un gran baúl de más de 500 litros que podía ampliarse replegando los asientos traseros.
Este modelo se convirtió en el favorito de las familias numerosas y de quienes necesitaban espacio de carga sin resignar confiabilidad. Fue muy común en rutas del interior y pueblos rurales, lo que lo vuelve ideal para una serie que evoca tanto lo urbano como lo periférico.
IKA Estanciera: espíritu off-road nacional
La Estanciera es un verdadero ícono de la industria automotriz argentina. Fabricada por Industrias Kaiser Argentina entre 1957 y 1970, estaba basada en el diseño de la Willys americana pero con una impronta criolla inconfundible.
Su robustez, la posibilidad de optar por tracción 4x4 y su motor Tornado OHC de 133 CV la hicieron ideal para el campo y las zonas rurales. Verla en la pantalla, recorriendo una Buenos Aires desierta, genera un impacto emocional para quienes la recuerdan como una herramienta de trabajo fundamental.
Citroën Méhari: el descapotable que nadie esperaba
Entre los modelos más curiosos que aparecen en El Eternauta, el Citroën Méhari es probablemente el más inesperado. Este auto, con carrocería de plástico ABS termoformado, liviano y sin lujos, fue fabricado en Argentina entre 1971 y 1980 y solía usarse en playas y zonas rurales.
Su mecánica derivaba del Citroën 3CV, con motor bóxer de dos cilindros y apenas 32 CV. Pero su espíritu libre, su tracción delantera y su bajo peso lo convirtieron en un símbolo de juventud y aventura. En la serie, su presencia desentona con el entorno apocalíptico y aporta una cuota de rareza visual que llama la atención.
Torino: el auto argentino por excelencia
Si hay un vehículo que representa la gloria de la industria automotriz nacional, ese es el Torino. Fabricado por IKA y luego por Renault, este modelo nacido en 1966 y rediseñado por Pininfarina fue un emblema de potencia, diseño y calidad.
Equipado con el motor Tornado de 3.8 litros, algunas versiones alcanzaban los 215 CV. El Torino no solo fue símbolo de status y deportividad, sino que también tuvo una destacada actuación internacional en las 84 Horas de Nürburgring. En la serie, su figura imponente subraya el espíritu argentino que late en cada episodio.
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Ford F-100: la reina del trabajo
La presencia de la Ford F-100 en la serie no es casual. Este modelo fue una pieza clave en el desarrollo productivo del país desde 1959 hasta 1992. Con su diseño robusto, tracción trasera y motor de seis cilindros, la F-100 se convirtió en una herramienta infaltable en zonas rurales, talleres, y actividades industriales.
La aparición de esta pickup en las calles vacías de Buenos Aires refuerza la idea de un país que alguna vez funcionó gracias a su industria y al esfuerzo cotidiano. Su imagen encarna una mezcla de nostalgia y resistencia que encaja perfectamente con el tono de El Eternauta.