Alejandro Saavedra es optimista por naturaleza. Aun en el peor de los escenarios, como lo es haber perdido el trabajo, decidió apostar por un emprendimiento y hoy disfruta de un gran momento.
Alejandro Saavedra es optimista por naturaleza. Aun en el peor de los escenarios, como lo es haber perdido el trabajo, decidió apostar por un emprendimiento y hoy disfruta de un gran momento.
Todo empezó cuando este sanjuanino de 44 años fue despedido de la casa de comidas en la que trabajaba. Le dijeron que había que hacer un recorte de personal y que él estaba entre uno de los elegidos.
Con la indemnización eligió apostar por una inversión que le permitiera seguir trabajando: no se imaginaba de otro modo. Sus opciones eran dos: comprar una plancha para crear una casa de comidas (y de ese modo seguir en el rubro) o adquirir una aspiradora y lavar autos.
Esta fue la opción elegida y salió a la calle con un balde, una rejilla y la aspiradora recién comprada a ofrecer su servicio.
"Es muy difícil cuando te cierran las puertas o ni siquiera te dejan hablar pero entendí la situación, ya que es complicado que una persona desconocida ingrese a tu casa", dijo Alejandro, en declaraciones al Diario de Cuyo.
Con el tiempo logró adquirir más insumos y hasta obtuvo una movilidad propia. Se compró una hidrolavadora y una lustradora para brindar un servicio más completo y con la recomendación de sus clientes, logró hacerse un circuito diario y semanal.
La clave es el tratamiento personalizado. "Hay fanáticos que cuidan mucho su vehículo, por eso prefieren que vaya a sus casas", dice.