La fugazzeta rellena es una de las variedades de pizza más tradicionales y emblemáticas de Argentina. Se caracteriza por su masa esponjosa, un generoso relleno de quesos derretidos y una cubierta de cebolla dorada que le aporta sabor y textura.
Esta clásica pizza argentina combina una masa esponjosa con abundante queso derretido y una cubierta de cebolla dorada. Cómo prepararla en casa con esta receta paso a paso.
La fugazzeta rellena es una de las variedades de pizza más tradicionales y emblemáticas de Argentina. Se caracteriza por su masa esponjosa, un generoso relleno de quesos derretidos y una cubierta de cebolla dorada que le aporta sabor y textura.
Aunque es un clásico de las pizzerías porteñas, también se puede preparar en casa. La clave está en respetar los tiempos de leudado, deshidratar correctamente la cebolla y lograr un buen equilibrio entre la masa y el relleno.
Para la masa:
300 g de harina 0000 (o harina para todos los usos).
180 ml de agua.
10 g de levadura fresca (o 3-4 g de levadura seca).
8 g de sal (1 cucharadita colmada).
1 chorro de aceite neutro de girasol.
Para el relleno:
400 g de queso muzzarella.
400 g de queso cremoso.
150 g de jamón cocido.
1 pizca de sal.
Para la cubierta:
750 g de cebolla blanca (aproximadamente 4 unidades medianas).
Sal en cantidad necesaria (aproximadamente 2 puñados para el curado).
Pimienta negra y orégano seco a gusto.
100 g de queso sardo (o queso duro o semiduro).
Para el chimichurri pizzero (sin vinagre):
1 diente de ajo.
1 puñado de perejil fresco.
Sal, pimienta negra, ají molido y orégano seco a gusto.
Aceite neutro de girasol, cantidad necesaria para cubrir.
(La receta corresponde al canal de YouTube del cocinero Armando Esquivel)
1. Preparar la masa
Formar una corona con los 300 g de harina 0000 y distribuir los 8 g de sal en los bordes exteriores.
Desgranar los 10 g de levadura fresca en el centro, evitando el contacto directo inicial con la sal. Incorporar los 180 ml de agua junto con un chorro de aceite neutro de girasol y comenzar a integrar los ingredientes de manera gradual.
Amasar sobre la mesada durante 5 a 10 minutos, hasta obtener un bollo uniforme, liso y suave.
Dividir la masa en dos partes: reservar dos tercios (2/3) para la base de la pizza y un tercio (1/3) para la tapa. Colocar ambos bollos en un recipiente aceitado, tapar y dejar leudar a temperatura ambiente durante 1 a 2 horas, hasta que dupliquen su tamaño.
2. Curar la cebolla
Cortar los 750 g de cebolla en pluma o juliana, con un grosor intermedio.
Colocarla en un colador sobre un recipiente, agregar abundante sal y mezclar bien. Dejar reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos para deshidratarla y reducir su volumen.
Luego, exprimir la cebolla manualmente y con fuerza para extraer todo el líquido excedente. Descartar el agua obtenida, ya que este paso evita que la masa se humedezca durante la cocción.
Por último, condimentar la cebolla deshidratada con pimienta negra y orégano seco.
3. Elaborar el chimichurri pizzero
Picar finamente el diente de ajo y el puñado de perejil fresco.
Colocarlos en un frasco de vidrio y agregar sal, pimienta negra, ají molido y un puñado generoso de orégano seco. Cubrir por completo con aceite neutro de girasol y mezclar.
A diferencia del chimichurri tradicional que se utiliza para acompañar carnes, esta preparación no lleva vinagre ni otros componentes ácidos.
Reservar en la heladera, preferentemente desde unas horas antes de utilizarlo.
4. Armar y sellar la fugazzeta
Estirar el bollo de masa más grande (2/3) sobre la mesada o directamente en una pizzera aceitada, hasta cubrir el fondo y subir ligeramente por los bordes.
Distribuir en el centro los 800 g de queso, con la muzzarella y el queso cremoso cortados en dados. Agregar una pizca de sal y colocar encima las fetas de jamón cocido.
Estirar el bollo más pequeño (1/3) hasta conseguir una capa de masa muy fina, casi translúcida. Utilizarla para cubrir el relleno y unir los bordes con los de la base, presionando suavemente y sin realizar repulgue.
Pinchar la superficie con un tenedor para quitar el aire atrapado y rociar un chorrito de aceite de girasol.
A continuación, distribuir la cebolla curada sobre toda la tapa de masa, hasta llegar a los bordes. Rallar el queso sardo por encima.
5. Hornear y terminar la preparación
Precalentar el horno a temperatura máxima (230 °C).
Colocar la pizza primero en el piso del horno durante unos 10 minutos, para conseguir una base firme y dorada. Después, trasladarla al estante del medio y cocinar durante 15 a 20 minutos más, para que se derrita el queso y termine de cocinarse la masa.
Durante los últimos 5 minutos, ubicarla en la parte superior o baja del horno para gratinar la cebolla.
Al retirarla, pasar inmediatamente la fugazzeta a una tabla de madera para evitar que la base absorba humedad. Por último, pincelar la superficie en caliente con el chimichurri pizzero.