Pero la música no solamente estaba presente en las charlas entre abuelo y nieta. También protagonizó uno de los recuerdos más especiales que compartieron.
Cuando Ámbar asistía a un colegio francés, tuvo que realizar un trabajo junto a alguien de su familia. Podía elegir entre distintas expresiones artísticas, como un cuento, un poema o una canción.
La joven eligió la música y tuvo una idea muy particular: invitar a su abuelo a cantar. “Abuelo, ¿no querés venir a cantar alguna canción?”, le preguntó.
Piero aceptó y fue hasta el colegio acompañado por su hijo Juan y dos de sus nietas. Los cuatro terminaron arriba del escenario, cantando frente a todo el colegio.
Para el músico, aquella experiencia era mucho más que una presentación escolar: significaba compartir con Ámbar una de las grandes pasiones que atravesó toda su vida.
Años después, Ámbar volvió a mostrar públicamente parte de ese vínculo. El 19 de abril de 2025, cuando Piero cumplió 80 años, compartió en sus redes sociales distintas fotografías de su abuelo.
Entre ellas había una imagen en blanco y negro de Piero leyendo una historieta, tomada por la propia Ámbar. También mostró distintos rincones de la casa familiar, entre ellos el jardín, un perro labrador negro y una habitación iluminada con luz cálida.
Eran imágenes alejadas de los escenarios y de la exposición pública. Mostraban a Piero en una faceta mucho más íntima: la de abuelo.
Hoy, tras su muerte, aquellos recuerdos cobran otra dimensión. La canción que Ámbar disfrutaba, aquella invitación para cantar juntos en el colegio y las fotos que compartió para celebrar sus 80 años forman parte de la historia de un vínculo entre abuelo y nieta que encontró en la música una manera muy particular de estar juntos.